Paco Rabal: rojo, republicano y universal.

Retrato en blanco y negro del actor Francisco Rabal. Fotografía: Celedonio Martínez.

“Tuve una infancia mísera, pero muy alegre. Pasé hambre, frío, pero siempre fui feliz. Lo que recuerdo con angustia es el día de la victoria: los vecinos levantando el brazo gritando ¡arriba España! Yo tenía una boina con dos insignias que me había dado mi hermano; una del Partido Comunista y otra de la República. Y desde los camiones me decían: ¡chaval, levanta el brazo!, ¡arriba España! Y yo contestaba: ¡No me da la gana, hijo de puta!” (Paco Rabal)

Paco Rabal nació el 8 de marzo de 1926, en un pequeño coto minero cercano al pueblo de Águilas, Murcia. Hijo de una molinera y un minero, desempeña oficios como vendedor ambulante o empleado en una fábrica de chocolate. En los tiempos de la posguerra, trabaja como electricista en los Estudios de cine Chamartín, donde toma contacto con el mundo de la interpretación. Sus primeros papeles fueron como figurante.

Su talento y afinidades políticas le acercaron al sector más innovador del cine español. Aunque su primera película fue “La pródiga” (1946) de Rafael Gil, su consagración definitiva llegó tras su participación en la obra teatral “Muerte de un viajante” (1952), a la que siguieron éxitos como “Edipo” y “La vida es sueño”. Con el filme de Francesc Rovira i Beleta “Hay un camino a la derecha” (1953) obtuvo sus primeros premios.

En 1955, Paco Rabal logra captar la atención de Luis Buñuel gracias a su interpretación en “Historias de la radio” de José Luis Sáenz de Heredia. El genial director aragonés lo contrata para encarnar al personaje de Nazario en el filme “Nazarín” (1959), que supuso su lanzamiento internacional y el inicio de una gran amistad con Buñuel, con quien rodaría historias como la inolvidable “Viridiana” (1961). A raíz de “Nazarín” comienza a trabajar con prestigiosos directores extranjeros como Antonioni o Visconti, mientras que en el cine español se decanta por los realizadores del Nuevo Cine Español: movimiento integrado por nombres tan relevantes como Carlos Saura, Miguel Picazo, Claudio Guerín o Jorge Grau.

En los años 80 del siglo XX, da vida a personajes como Azarías en “Los santos inocentes” (1984), adaptación cinematográfica de la novela de Miguel Delibes llevada a cabo por Mario Camus y por la que Paco Rabal fue premiado ex aequo junto a su compañero de reparto Alfredo Landa como mejor actor en la 37 edición del Festival de cine de Cannes.

En 1990, trabajó bajo la dirección de Pedro Almodóvar en “Átame”, pero uno de los papeles fundamentales de su vida sería el del pintor Francisco de Goya, a quien encarnó en dos películas: “Goya, historia de una soledad” (1971) de Nino Quevedo y “Goya en Burdeos” (1999) de Carlos Saura.

Con su actuación en la popular serie televisiva de Jaime de Armiñán “Juncal” (1989) conquistó definitivamente al gran público. Paco Rabal consideró siempre a José Álvarez “Juncal” como uno de sus papeles más ricos e interesantes, junto a los que realizó en “Nazarín” y “Los santos inocentes”.

Con más de ochenta películas en su extensa trayectoria actoral, Francisco Rabal Valera fallecía el 29 de agosto de 2001, a los 75 años, víctima de un enfisema pulmonar, cuando viajaba de regreso a Madrid en compañía de su esposa, Asunción Balaguer, procedente de Montreal, donde había recibido un homenaje en la 25 edición del Festival des Films du Monde.

Texto: Mauro Sol.

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