Billy Wilder: una leyenda del séptimo arte

Billy Wilder, genio del cine, escapó de la tragedia nazi para forjar una brillante carrera en Hollywood. Su aguda mezcla de humor, crítica y maestría dejó un legado imborrable en la historia del séptimo arte

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Retrato del director, guionista y productor Billy Wilder. Fotografía de archivo.
Retrato del director, guionista y productor Billy Wilder. Fotografía de archivo.

«Empecé a escribir guiones para la Paramount. El actor Peter Lorre y yo compartíamos una habitación; sobrevivíamos con una lata de sopa al día. El ambiente creativo que existía era maravilloso, entonces hacíamos películas no negocios.» (Billy Wilder)

Billy Wilder nació el 22 de junio de 1906 en Sucha, Polonia. Después de huir de los nazis en 1993 y establecerse en los Estados Unidos un amigo le consigue su primer trabajo como guionista. Participó en los guiones de películas como “Ninotchka” (1939), “Si no amaneciera” (1941) o “Bola de fuego” (1941). Por entonces, Wilder trabajó con el que luego sería su mentor y maestro, Ernst Lubitsch. El espíritu perfeccionista de Lubitsch junto con el enfoque ácido de Wilder dio excelentes resultados. A partir de 1942 pasó a escribir y dirigir sus propios filmes. Aunque se le identifica directamente con el mundo de la comedia por películas como “La tentación vive arriba” (1955) o “Con faldas y a lo loco” (1959), Wilder también supo abordar con maestría temas como el mundo del periodismo, “Primera plana” (1974); la cruda realidad hollywoodense, “El crepúsculo de los dioses” (1950); o el problema del alcoholismo, “Días sin huella” (1945).

A lo largo de su trayectoria, el director de origen polaco consiguió transmitir de una manera ejemplar el humor más inteligente, el pesimismo, la ironía, el romanticismo, la sensualidad o la más feroz crítica social. Bajo la producción de Charles Brackett rodó películas de notable calidad entre las que destacan “Cinco tumbas al Cairo” (1943), “Perdición” (1944) y “Días sin huella” (1945), que obtuvo los Óscar a la mejor película y director. La sociedad entre Brackett y Wilder se deshizo en 1950 con una de sus mejores películas, “El crepúsculo de los dioses”.

“El apartamento” (1980) supuso su clímax de popularidad. Wilder consideró este largometraje su mejor trabajo, aunque sólo fuera porque en él el equilibrio entre éxito externo, fama y satisfacción interna se mantenía de la mejor manera.

En 1981 rodó su última película, “Aquí, un amigo”. Desde entonces permaneció alejado de las cámaras. Una de sus últimas apariciones públicas se produjo en junio de 2001, cuando asistió al funeral de su amigo Jack Lemmon. Desgraciadamente, Billy Wilder no pudo cumplir uno de sus grandes deseos: morir a los 104 años, sano y asesinado por un marido que le acabara de pillar infraganti con su joven esposa. En marzo de 2002, el mito del cine fallecía a los 95 años, víctima de una neumonía, en su casa de Beverly Hills.

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