Tú decides: ¿revolución o defunción?

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Don Capital: el nuevo dueño tirano de la humanidad. Ilustración: Tiago Hoisel.
Don Capital: el nuevo dueño tirano de la humanidad. Ilustración: Tiago Hoisel.

La insaciable voracidad capitalista, de la que todos somos cómplices consumiendo más allá de las necesidades básicas, terminará destruyendo las ancestrales formas de vida armónicas con el entorno natural. La civilización más exitosa acaso no sea la más tecnologizada sino la que más felizmente perdure en el tiempo.

No cabe duda de que a todos nos gusta vivir bien. Pero el lujo que la gran mayoría no alcanza no consiste en acaparar bienes desmesurados e insostenibles a largo plazo. El verdadero lujo es poder compartir con los demás unos bienes necesarios, sostenibles y continuados. Sobran palabras. Sobran basuras. Sobra humanidad sobrada de soberbia. Sobran sobras. Y mientras los cracs nacionales fumboleros declaran ante la Justicia por robarnos, Ezpañistán sigue descendiendo en la liga de la justicia social.

Pero parece que no todo está tan perdido y abocado al desastre como parece. Las crisis siempre suponen cambios y avances sustanciales. Renovar la piel supone arrastrarse para dejar la vieja camisa atrás.

Las metamorfosis son necesarias para readaptarse progresivamente al medio. El ingenio, la creatividad nacen de la necesidad. ¡Bienvenidos a la cuarta Revolución industrial de los tiempos modernos! Bien hallados en un futuro esperanzador.

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