Luchando contra corazones de hojalata

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Varado en tierra, un oso polar busca algo para comer en un basurero. Fotografía: Jenny E. Ross.
Varado en tierra, un oso polar busca algo para comer en un basurero. Fotografía: Jenny E. Ross.

Donde hay riqueza siempre anida la codicia, la violencia, la pobreza y el horror. Si salvas vidas humanas, te penalizan duramente… pero si intentas salvar a toda la humanidad protegiendo al agónico planeta, directamente, te matan: como el caso de la activista medioambiental guatemalteca Diana Isabel Hernández, asesinada a tiros el pasado 7 de septiembre. Diana Isabel, profesora de 35 años de edad, lideraba iniciativas para promover la protección del medio ambiente, habiendo dedicado gran parte de su vida a la sensibilización y a la recuperación de especies nativas para la reforestación comunitaria.

El cambio climático va a más. Defendamos a quien defendiendo a la Madre Tierra nos defiende también a nosotros, sus hermanos. Los detestables personajes del FMI, el IBEX 35, las finanzas vaticanas, el club Bilderberg y demás ralea nazi-capitalista que nos aboca a la destrucción, deberían ir planteándose que no les queda mucho tiempo para seguir disfrutando de sus intolerables privilegios. No parecen muy interesados en que descubramos de una vez por todas que sí se puede. ¡Cuánta tiranía, abuso e impunidad!

Puede que sea tarde, ahora que empezamos a querer darnos cuenta y a reaccionar. Tampoco el comunismo puede presumir de respetar el medio ambiente, ahí están los devastadores ejemplos de Chernóbil y el mar de Aral.

De todas formas, el activismo social se ha globalizado. Es un hecho. Así que, ¡temblad, temblad, malditos!

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