La necesidad de un Estado fuerte

27 de abril de 2020
El líder del PP, Pablo Casado, durante una intervención en el pleno del Congreso. Fotografía de archivo.
El líder del PP, Pablo Casado, durante una intervención en el pleno del Congreso. Fotografía de archivo.
El líder del PP, Pablo Casado, durante una intervención en el pleno del Congreso. Fotografía de archivo.
El líder del PP, Pablo Casado, durante una intervención en el pleno del Congreso. Fotografía de archivo.

El pasado viernes 24 de abril salió Pablo Casado pidiendo que no se cobraran los seguros, las cotizaciones y el IRPF a los trabajadores esenciales. No sólo es demagógico y populista, sino que eso sería profundamente injusto. Y anticonstitucional.

Nuestra sagrada Constitución, que tanto defienden algunos en cuanto a, por ejemplo, la unidad e indivisibilidad de España, no lo hacen con tanto ahínco cuando se trata de defender un sistema fiscal progresivo. Es el mantra liberal, me cansé de escucharlo en mis años de universidad: “El dinero, donde mejor está es en el bolsillo de los ciudadanos”. Pues no, no sólo es mentira, sino que es injusto y anticonstitucional.

Los liberales odian los impuestos, creen en la libertad del individuo para hacer lo que le “salga del ojete” con su dinero. Y eso está bien, siempre y cuando cumplan con el Estado y paguen lo que les corresponda, porque sólo así habría redistribución de la renta. Los liberales quieren un Estado pequeño. Y en estos momentos lo que hace falta es un Estado fuerte.

Un Estado fuerte se consigue con una política fiscal progresiva, donde quien más tiene más aporta a la hucha común, de manera que los que menos tienen se puedan ver beneficiados a través de rentas y servicios públicos de calidad (y universales). El paradigma neoliberal lo tenemos en los Estados Unidos, donde hay gente que ni siquiera tiene derecho a asistencia sanitaria, por ejemplo.

Un Estado fuerte se consigue con empresas públicas fuertes en sectores estratégicos, de manera que no tengas que depender del exterior y de la inestabilidad de los mercados. Sectores como telecomunicaciones, banca, eléctricas, vivienda, etcétera.

La solución no pasa por quitar impuestos, la solución pasa por una reforma fiscal, donde lo justo sería bajar los impuestos indirectos (que son injustos por naturaleza), aumentar el mínimo exento y aumentar los tipos en los tramos altos en el IRPF.

¿Es justo dejar de cobrar impuestos a un médico? ¿En base a qué? Si del PP dependiera, nadie pagaría impuestos. ¿De dónde se supone que sacarían entonces el dinero para cubrir los gastos sociales que resultan imprescindibles ahora (y siempre)? No les interesa, son dogmáticos liberales, son fundamentalistas de mercado. Populismo de derechas en estado puro. Pero cala. En la gente cala. ¿Por qué?

Porque falta pedagogía. Falta explicar a la gente que el hecho de pagar impuestos no le hace perder capacidad adquisitiva ni calidad de vida. Todo lo contrario. Nos falta mucha pedagogía y comunicamos muy mal desde la izquierda. Y eso pasa porque al final, por miedo a los poderosos, lo que hacen los diferentes gobiernos es sangrar a los de abajo y mimar a los de arriba. Eso es lo fácil. Que las grandes empresas del IBEX 35 paguen de media menos de un 12%, algunas incluso menos de un 9%, es una aberración económica y democrática. Porcentualmente, paga más un trabajador que gana 1.800 euros que Amancio Ortega o Florentino Pérez. Y ese es el problema. Ese, y que la gente está hasta los cojones de pagar, pagar, y pagar, y ver luego todos los días casos de corrupción, sobresueldos, cajas b, sobres…

Pero el problema no es pagar impuestos, hay que pagarlos, y mucho más de lo que pagamos para igualarnos a la media europea y lograr un Estado fuerte, con poder y capacidad de decisión. La pregunta es, ¿tenemos claro quién tiene que pagar impuestos y quién no? ¿Tenemos claro lo que pone la Constitución?

Me envenena escuchar al trifachito dando como soluciones bajar los impuestos, pero luego reclamar indemnizaciones a cientos de miles de trabajadores. Díaz Ayuso ha abierto una cuenta para recibir donaciones privadas y ayudar a recaudar fondos. En un Estado democrático, ¿no sería más lógico que existiera un sistema fiscal justo que no nos hiciera depender de más migajas de los ricos y de la filantropía? Increíble.

O son unos mentirosos o son unos trileros o son las dos cosas. Este Gobierno está haciendo el ridículo. La gestión está siendo cuanto menos cuestionable. Ahora bien, menos mal que nos pilló con estos, y con un Podemos (muy discutible y criticable) haciendo de azote de la liberal Calviño. No quiero ni imaginar qué sería de nosotros (y cuando hablo de nosotros hablo de las clases populares y trabajadoras) con un trifachito hoy en la Moncloa…

¿Qué te ha parecido el contenido al que acabas de acceder?

En ORUBA consideramos la independencia editorial como el pilar sobre el que se construye el periodismo veraz e incorruptible. Cada artículo que publicamos tiene como objetivo proporcionarte información precisa y honesta, con la certeza de que tú eres la razón de nuestro proyecto informativo.

Hoy, queremos invitarte a formar parte de nuestro esfuerzo. Cada euro cuenta en nuestra misión de desafiar narrativas sesgadas y defender la integridad periodística. Desde tan sólo 1 euro, puedes unirte a esta causa.

Tu apoyo respalda nuestra evolución y envía un mensaje claro: la información sincera merece ser protegida y compartida sin obstáculos. ¡Únete a nosotros en esta misión!



PUBLICIDAD

Oriol Díez Mata

Copropietario del espacio cultural La Revoltosa: libros y café.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Don't Miss

Thomas Kretschmann, el actor del Tercer Reich, fue imagen de Hugo Boss. Fotograma del filme “Valkiria” (2008).

Hugo Boss: el sastre de la Alemania nazi

Mantener viva la memoria contra el nazismo sí, es justo

Te están robando, lo sabes y lo dejas pasar

El aumento continuado de los precios de los productos durante