Vuelven los ataques de los hackers

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La guerra de Ucrania se libra también en el ciberespacio con la pugna entre hackers de ambos bandos.
La guerra de Ucrania se libra también en el ciberespacio con la pugna entre hackers de ambos bandos.

En estos tiempos convulsos en que todo lo concerniente a Rusia está absolutamente desprestigiado y el pensamiento único ha impuesto el vade retro a todo lo que tenga que ver con ese país, ya sea literatura, música, pintura o gastronomía (si hasta un famosillo de medio pelo llegó a rebautizar la ensaladilla rusa como ensaladilla ucraniana, sin que aún se hayan enterado los elaboradores de menús en los chiringuitos de playa) es bueno saber diferenciar el grano de la paja y valorar los matices de las noticas para que los más sumisos de nuestros congéneres sepan a qué atenerse en cualquier conflicto mundial.

Las fanfarrias y trompetas del imperio de las barras y las estrellas nos anuncian con estrépito que vuelven los hackers rusos para despistarnos de nuestra misión fundamental. Los hackers, ya sabéis, los piratas informáticos… pero a los paletos de nuestro país que rinden pleitesía al inglés como lengua franca les gusta esa palabreja en el idioma dominante. Pues eso, que los piratas que según se dice viven en sótanos de Moscú y cuya misión es confundir los designios de Occidente han regresado para cambiar la historia y convencernos a todos de lo oprobiosos que son los jerarcas ucranianos.

Aquí, incluso, cabría colocar un inciso para recordar que estos piratas informáticos, que no se sabe si son de la estepa o cosacos puros y duros, fueron los mismos que cambiaron el destino del pueblo americano para investir a Trump y no a la idolatrada Hillary Clinton, sin que todo el mundo desconociera que en realidad la buena mujer era una pedorra y que fueron también quienes engañaron a los británicos para que se salieran de Europa, sin percatarse que a los ingleses el continente se la trae floja. En fin, que nos quieren hacer creer que son el demonio mismo que tienta al mundo y a la carne.

Siento decepcionaros chicos y chicas, pero los mejores hackers ni son rusos ni cosacos. Los piratas informáticos más eficientes son los israelíes que tienen amaestrados los muchachos del Mossad para que maten palestinos a punta pala tanto en su territorio como en cualquier país del mundo, que para eso reciben bula de los poderosos de la tierra y sin que nadie les diga nada.

Pues eso… que ahora lo ruso ya no viste y algunos países más papistas que el Papa han proscrito la literatura y el deporte de ese país, ya que los ideólogos de la dictadura de lo correcto creen que así Ucrania puede alzarse con la victoria en la guerra con Rusia, porque lo que no se nombra es como si no existiera, igual que hacían Goebbels y los franquistas en los años cuarenta del pasado siglo. Aviso para navegantes con carencias intelectuales: León Tolstói no firmó nunca un manifiesto a favor de Putin, entre otras muchas cosas, porque vivió en el siglo XIX.

O sea que demonizar a todo un país para que se condene a un dirigente político no es únicamente una barbaridad política y estratégica sino que puede salirnos el tiro por la culata si no sabemos distinguir el todo de la parte, como si fuera una figura literaria. Ni todos los rusos son criminales de guerra ni todos los ucranianos son neonazis. Ni todos los rusos están a favor de Putin ni todos los ucranianos suspiran por Zelenski, si bien estos últimos tienen difícil expresarse si están presos, en el exilio o sus partidos prohibidos.

Por muchas apelaciones que se hagan a los hackers rusos, los tanques de Kiev no se van a situar a la entrada de Moscú para regocijo de la OTAN y de los ideólogos estadounidenses. La realidad es la que es y por mucho que nos disguste o nos vendan los amanuenses de lo políticamente correcto, la situación en esa parte de Europa no pinta bien para los intereses de las grandes potencias.

Por cierto, ya que estamos en esta historia, ¿cuándo piensan los líderes de Occidente reconstruir los puentes dinamitados con Rusia y de qué manera piensan hacerlo? Creo que es bueno reflexionar sobre el particular y no esperar hasta la derrota definitiva de Ucrania que se producirá tarde o temprano. Después, el peaje a pagar será mucho mayor. Y el que avisa no es traidor.

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