La injerencia imperialista de Cuba

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En la imagen, Daniel Córdova Cayo, exministro de Producción del Perú. Fotografía: Norman Córdova.
En la imagen, Daniel Córdova Cayo, exministro de Producción del Perú. Fotografía: Norman Córdova.

¡Bendita inocencia la mía! Cuando este que escribe pensaba que estaba curado de espantos ante las informaciones de la prensa antigubernamental, me encuentro en las páginas de opinión de uno de esos diarios un memorable artículo de un tal Daniel Córdova Cayo, quien parece que fue ministro de Producción del Perú en el gobierno de Martín Vizcarra.

¿Y qué ha dicho este buen hombre para escandalizar mi presunta inmunidad ante el yacimiento de carcajadas que son determinados razonamientos en los medios opositores? Pues sencillamente ha argumentado que Cuba es un país imperialista.

Absolutamente perplejo, he tenido que leer el opúsculo más de una vez para verificar sus palabras. En efecto, en opinión de este peruano de pro, el imperialismo de Cuba es evidente porque ha conseguido mediante sus tentáculos que una buena parte de países de Latinoamérica se pasaran a la izquierda con armas y bagajes. Los últimos, Chile y Colombia. Y profetiza que Brasil pronto caerá en las garras del castrismo.

Uno creía, según datos históricos, que la única aventura supuestamente imperialista de Cuba fue en Angola, de la que no salió precisamente muy satisfecha. Pero bueno, habrá que considerar está circunstancia, si bien entendí que lo único que podría servir de ejemplo de Cuba era la admiración de muchas personas por la resistencia heroica de la isla al brutal bloqueo de los Estados Unidos.

Daniel Córdova Cayo achaca al servicio de espionaje cubano el giro izquierdista de muchos países y confiesa que cuando descubrió que dos destacados agentes de ese país llegaban al Perú antes de las elecciones en Lima, asumió que el ganador de los comicios iba a ser Pedro Castillo, al que, por cierto, desde que fue elegido presidente hace un año no deja de torear complots y conspiraciones de la derecha peruana. Y universal.

También admite el exministro que los espías cubanos contribuyeron a las movilizaciones contra la destitución de Evo Morales. Pues menos mal, porque la llegada a la presidencia boliviana de Jeanine Áñez —hoy, felizmente encarcelada— fue producto de un golpe de Estado.

El artículo en cuestión no tiene desperdicio. Se titula así: “El imperialismo cubano”. Y todavía no me he repuesto de los efectos alucinantes de su lectura. Y yo que pensé que mis convulsiones hilarantes podrían ser efecto de la pandemia. Pa’ habernos matao.

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