Un breve apunte sobre la Ley Trans

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En la imagen, la ministra de Igualdad del Gobierno de España Irene Montero. Fotografía: Javi Martínez.

Después de leer mucho y escuchar aún más llegué a la conclusión de que la Ley Trans, tal y como está concebida, flaco favor hace a la lucha feminista, porque lo que deja entrever es el “borrado” de la mujer. Guste más o guste menos, el sexo biológico es una realidad, ni se impone ni se asigna, nacemos con él, diga lo que diga la Teoría Queer, Irene Montero o el lucero del alba.

Somos muchos y muchas los que pensamos así. ¿Eso nos convierte en tránsfobos? Evidentemente, no. ¿Nos hace ser menos de izquierdas? Creo que al contrario.

Aún así, estos son los “argumentos” que utilizan los fanáticos de turno para defender las ideas de quienes piensan por ellos. Si no te gusta la Ley Trans, si no estás a favor del “borrado” de la mujer, eres un fascista y punto. No cabe más discusión.

¿Y que le ocurre a un fanático cuando le falla el argumento? Que utiliza la manipulación y la mentira para distorsionar la realidad y modelarla a su gusto.

Eso es lo que ocurrió ayer en el muro de Aida Estrella. Aida tuvo la osadía de escribir un post en el que se mostraba crítica con la decisión de la ministra de Igualdad de regalarle a sus peques el libro de un psicólogo que, entre otras cosas, bromea con apuñalar a quienes no estemos de acuerdo con sus teorías.

Pues bien, un señor que tenía entre mis amistades virtuales decidió que la crítica era intolerable y carente de argumentos para rebatir la esencia del post, por lo que le dio la vuelta. ¿Cómo? De la manera más sencilla, tocando la fibra sensible, utilizando a los menores. Según su mente calenturienta, lo que le molestaba a la compañera no era el libro sino la calefacción de la casa de la ministra. ¿Absurdo? Mucho.

No contento con ello, decidió llevar la mentira aún más allá y utilizó su muro para darle difusión y arremeter contra Aida: mujer, feminista, comprometida y de izquierdas.

Yo, que soy consciente de mis limitaciones y de lo mucho que me falta por aprender en esta materia, no suelo participar en este tipo de debates y me limito a escuchar, pero en esta ocasión he hecho una excepción porque no soporto a quienes actúan como este individuo.

Que lo haga la ultraderecha me repugna, que lo haga alguien de mi espectro ideológico me horroriza.

Podemos compartir unas posiciones y disentir en otras, para eso está el debate y la contraposición de ideas, pero quien utiliza la mentira para hacer política no es de los míos. Ese me sobra.

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