La tierra tiembla y no nos estremece

11 de febrero de 2023
Un joven frente a una fogata en las ruinas de la ciudad siria de Alepo. Fotografía: Firas Makdesi.
Un joven frente a una fogata en las ruinas de la ciudad siria de Alepo. Fotografía: Firas Makdesi.

No deseaba pronunciarme sobre este tema, pero, la conciencia me obliga. ¿Por qué tengo la impresión de que la ayuda internacional que está llegando a Turquía es infinitamente mayor que la que se está llevando a Siria? ¿Es que la ciudadanía de ambos espacios territoriales no ha sufrido el impacto bestial de los seísmos de la misma manera? ¿No será quizás, que los intereses políticos, asociativos o de pertenencia a un modelo de sociedad u otro inclinan la balanza de las preferencias a la hora de enviar ayuda a un país y no a otro?

¿Qué cojones tiene que ver la ciudadanía siria afectada por el terremoto, tal como la de Turquía, con el régimen dictatorial que lleva padeciendo desde hace años? ¿Es que un país que sufre una guerra civil catastrófica, si no me equivoco desde 2011 —hablo de memoria—, y cuyas infraestructuras materiales y sociales han sido devastadas hasta el hartazgo, donde además grupos radicales extremistas de índole yihadista tienen atemorizado al pueblo, no merece ser atendido de la misma manera que Turquía? ¿Es que la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) no ampara por igual a todo ciudadano del mundo, independientemente del lugar en que haya nacido, la religión que profese, el género, la ideología o la edad que tenga?

¿Por qué ocurren estas cosas? ¿Por qué la política y la diplomacia marcan estas diferencias entre unos seres humanos y otros, asociándolos al gobierno que por fortuna o por desgracia dirige los pasos de los mismos, en un momento tan terrible como el producido con la misma intensidad en un país y en otro por los catastróficos terremotos? ¿Por qué?

Llevo unos días, desde que comenzó este lamentable siniestro, queriendo encontrar una explicación al comportamiento de los organismos internacionales y de los diferentes Estados que están aportando recursos humanos y materiales, España incluida, y sigo sin encontrar una explicación con argumentos éticos a semejante diferencia. Y no la encuentro, no. ¿Los niños, los adolescentes o las personas mayores que han muerto, están desaparecidas o heridas en Siria por el impacto de los terremotos, tienen menos derechos que los de Turquía? ¿Menos? ¿Por qué?

Y que conste en acta que esto no quiere decir que no haya que ayudar a Turquía. Pero, hay que ayudar a Turquía y a Siria, a Siria y a Turquía, por igual. Exactamente igual. Y miren ustedes, me van a perdonar, pero, sigo sin entender nuestro comportamiento como sociedad. Lo siento.

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Paco Huelva

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