Concentración de miembros de la banda de moteros Los Ángeles del Infierno. Fotografía de archivo.

Ángeles del Infierno: el caos sobre dos ruedas

2 de octubre de 2023
Concentración de miembros de la banda de moteros Los Ángeles del Infierno. Fotografía de archivo.

En 1965, la revista The Man’s Magazine describió a los Ángeles del Infierno como una “caballería rodante de maleantes” que “corre, viola y arrasa”, desafiando a las fuerzas del orden mientras mantiene el principio esencial del grupo: una fraternidad incuestionable. Un año después, el productor, actor y realizador estadounidense Roger Corman retrató en la película “Ángeles salvajes” el lado más oscuro de una banda animal que, en el funeral de uno de sus miembros, desataba una orgía de drogas, alcohol y violaciones.

En diciembre de 1969, el Altamont Speedway Free Festival, concebido como el Woodstock de la Costa Oeste, se convirtió en un evento de alboroto y desorden debido a una pésima organización. A pesar de todo, el festival atrajo a unas 300.000 personas y contó con actuaciones de los Rolling Stones, Jefferson Airplane y otros artistas. los Ángeles del Infierno, contratados como equipo de seguridad por los Stones, emplearon un sinfín de tácticas violentas contra el público asistente, lo que generó numerosos altercados. Trágicamente, durante el concierto, el joven Meredith Hunter fue apuñalado mortalmente por un miembro de la banda de moteros. A pesar del tumulto, Mick Jagger y sus compañeros continuaron su actuación sin darse cuenta de la tragedia. El agresor, Alan Passaro, fue arrestado pero más tarde declarado no culpable en un juicio polémico.

Desde su origen en Florida en 1948, los Ángeles del Infierno han desafiado las leyes y las normas sociales, llegando a tener en la actualidad 350 delegaciones territoriales en todo el mundo.

En noviembre de 2009, una facción de esta banda sobre dos ruedas se estableció en Mallorca debido a la presión administrativa y judicial que sufrían en Alemania. Muy pronto, los moteros empezaron a generar problemas de inseguridad ciudadana y alarma social, adoptando en ocasiones comportamientos propios de organización pseudomafiosa.

La macrorredada de 2013 contra la facción isleña de los moteros, que se centró en la Playa de Palma, destapó conexiones entre policías y empresarios locales, dando lugar al caso Cursach, una de las mayores causas de corrupción en Baleares. La Fiscalía Anticorrupción presentó su acusación en enero de 2019, señalando a casi medio centenar de personas físicas y tres jurídicas por 16 cargos, implicando un total de 298 años y medio de cárcel.

En el caso Cursach se desenmascaró un entramado mafioso en torno al magnate de la noche, Bartolomé Cursach, quien finalmente fue absuelto. Trece acusados, incluido Frank Hanebuth, considerado uno de los principales dirigentes de los Ángeles del Infierno en Europa, fueron también exonerados. Los dos lugartenientes de Hanebuth, los hermanos Khalil y Abdelghani Youssafi, fueron condenados a 9 y 2 años de prisión respectivamente por proxenetismo. Las víctimas, que viajaban a Mallorca engañadas, eran obligadas a prostituirse para alcanzar una cantidad de dinero prefijada antes de poder tomar un descanso. Cuando no lograban esa cifra, los acusados las presionaban y si su rendimiento bajaba, las sometían a cirugías estéticas, en especial aumentos de pecho.

La Audiencia condenó también a Paul Engelke, considerado mano derecha de Hanebuth, a 1 año y 6 meses de prisión por amenazas y encubrimiento. El tribunal, presidido por la magistrada Teresa Palacios y con ponencia del magistrado Juan Francisco Martel, dictaminó estas sentencias.

A pesar de la violencia y explotación, las actividades ilegales de los Ángeles del Infierno en Mallorca no contaban con el respaldo oficial de la organización. Por esta razón, finalmente la Audiencia Nacional determinó que, aunque se demostraron actividades ilegales de los Ángeles del Infierno en Mallorca, estas no eran constitutivas de delito de pertenencia a organización o grupo criminal.

En 2020, Mallorca fue el escenario de otra gran operación contra la banda motera neonazi United Tribuns Nomads Spain. Dieciséis de sus miembros fueron arrestados por tráfico de drogas y explotación sexual. Este grupo, con vínculos con organizaciones de la extrema derecha alemana, controlaba la seguridad de varios locales de ocio y prostíbulos, aprovechando el vacío dejado por los Ángeles del Infierno tras su desmantelamiento.

A pesar de los esfuerzos por contener estas actividades delictivas, el legado de los Ángeles del Infierno en Mallorca sigue siendo un recordatorio sombrío de los desafíos persistentes que enfrentan las autoridades en la lucha contra el crimen organizado. Las raíces profundas de estas bandas y sus conexiones internacionales han revelado una red delictiva compleja que se adapta a los cambios y desafía las normativas impuestas. Mientras la isla continúa lidiando con las consecuencias de estas acciones, se plantean preguntas cruciales sobre cómo proteger a la sociedad y mantener la integridad de la ciudadanía ante tal adversidad.

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