Queridos y queridas desobedientes

“En la Frontera”: un adiós reflexivo sobre la lucha desde la izquierda, la generosidad como fuerza y los tiempos difíciles que nos esperan a todos

4 min de lectura
Juan Carlos Monedero en el plató de su programa “En la Frontera”. Fotografía: Carmen Suárez.

Esta semana dejó de emitirse “En la Frontera” en Canal Red. Los responsables del canal quieren reforzar su línea ideológica y es evidente que mis desobedientes gafas de Lennon desenfocan en ese objetivo. Pablo y yo hemos hablado de logros, amistad, desencuentros. Y listo. No es fácil pelear desde la izquierda que molesta. Nadie puede negar el asedio a Podemos y es evidente la voluntad de Canal Red de cerrar filas ante el cerco. No creo que sea lo más eficaz, pero lo entiendo. El campo de la lucha es vasto, sigo convencido de la unidad —sin ingenuidades— y nos encontraremos, como los rebeldes, en alguno de los caminos. Los enemigos están en otros sitios.

Siempre he pensado que la máxima expresión de la inteligencia es la bondad y me han producido lástima quienes confunden la generosidad con la debilidad o la falta de luces. La pelea por un mundo más decente debe estar marcada, precisamente, por la generosidad. Los que hemos luchado, además de en Europa en América Latina, lo tenemos claro. Apenas unos días fui candidato a alcalde en Madrid, pero entendí que mi espacio más adecuado era la reflexión. Mis señalamientos —lejos de esas ambiciones que tanto me han molestado de algunos con los que empezamos esta pelea—, han tenido que ver con la táctica o con la estrategia, no con planes personales. No sacar provecho regala este privilegio. Y quien no se atreva a disentir, que se dedique a otra cosa. “Pobre del cantor de nuestros días/ que no arriesgue su cuerda/ por no arriesgar su vida”, cantaba Pablo Milanés.

Hoy, y más allá de desencuentros, quiero darle prioridad a la amistad con alguien a quien conozco desde sus tiempos de estudiante, a quien admiro y a quien quiero. La amistad, como la amabilidad y la generosidad, tienen estas cosas. “Que tinguem sort”, que cantaba Lluís Llach.

Le deseo a Pablo y al Canal Red, con el que he colaborado con todo lo que estaba en mi mano desde mucho antes de que arrancara, el mejor de los vientos. Igual que a toda la entregada gente que trabaja ahí y me han obsequiado con su amistad, a los suscriptores y a quienes lo siguen fielmente, en un panorama mediático español donde, aunque sea burdo van con ello, donde se jactan de matarnos, donde los periodistas corruptos y las cloacas policiales hozan en la misma pocilga —a veces sentados al lado de periodistas honestos—, donde los sinvergüenzas premian a los canallas y donde mienten con cara de póquer sin que se les mueva un músculo de la cara ni tampoco los despidan.

Por mi parte, y con un bagaje de “En la Frontera” desde 2017, toca continuar. Vienen tiempos duros por todo el planeta y hay que seguir remando. Sin miedo y con memoria. Así que gracias sinceras y nos vemos pronto, desobedientes.

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