Mia Khalifa se convirtió en una celebridad mundial a pesar del breve período que trabajó en OnlyFans.

La verdad de OnlyFans: abusos sexuales en la red

El auge de la pornografía en línea, impulsado por OnlyFans, recuerda la Edad de Oro del género. Sin embargo, tras el éxito económico, se esconden graves problemas de abuso y explotación que exigen acciones inmediatas
6 de junio de 2024
Mia Khalifa se convirtió en una celebridad mundial a pesar del breve período que trabajó en OnlyFans.

El actual auge de la pornografía, impulsado por negocios en línea como OnlyFans y otros sitios web, evoca la Edad de Oro del género, que floreció durante las décadas de 1970 y 1980. En aquellos tiempos, un avance tecnológico esencial, los reproductores de vídeo domésticos, democratizó el acceso a los contenidos eróticos, llevándolos a una audiencia mucho más amplia.

Hoy en día, el crecimiento exponencial del mercado del entretenimiento para adultos plantea un desafío ético capital: la verificación de consentimiento. En los últimos años, OnlyFans, la empresa con sede en Londres del magnate ucraniano Leonid Radvinsky, ha ganado aceptación y notoriedad por igual. Se trata de un espacio virtual exclusivo para adultos donde cualquiera puede vender vídeos sexualmente explícitos de sí mismo. Las personas con mayores ingresos ganan millones de dólares al año. Creada en 2016, ahora cuenta con casi 240 millones de usuarios y ha alcanzado una fama global. En su momento, la rapera Iggy Azalea comunicó a los medios que OnlyFans le había brindado una pequeña fortuna: «Me gusta sentarme en la cama por la noche y decirles a los hombres cómo son y me pagan por ello. Estoy gastando el dinero en coches, barcos y diamantes. Y tampoco me siento mal por eso».

Sin embargo, detrás del éxito y del lujo subyace un oscuro mundo de abuso y explotación. Una investigación de los periodistas Linda So, Andrew RC Marshall y Jason Szep reveló 128 casos en Estados Unidos donde personas de ambos sexos reportaron haber aparecido en vídeos de contenido sexual explícito en esta plataforma sin su consentimiento, entre enero de 2019 y noviembre de 2023. De todos los casos, uno de los más impactantes involucra a Sammy, una estudiante universitaria de 21 años de Florida, quien se convirtió en el foco de una pesadilla.

En abril de 2022, Sammy sufrió abusos por parte de dos hombres, una experiencia aterradora que quedó registrada en una grabación editada. Dos meses después, el vídeo, etiquetado como “sexo en tren”, apareció en OnlyFans, siendo comercializado por uno de los agresores. Esta etiqueta hace referencia a la práctica de varios hombres teniendo relaciones con una mujer. La joven finalmente presentó una demanda en un tribunal federal de Florida en virtud de la legislación estadounidense sobre tráfico sexual, la cual prohíbe que cualquier negocio obtenga beneficios económicos mediante la abominable explotación comercial de delitos sexuales.

Por otro lado, la directora ejecutiva de Onlyfans, Keily Blair, afirmó con rotundidad que el 100% del contenido de la empresa que representa es revisado por personas con la ayuda de inteligencia artificial. Pero los casos documentados, incluido el de la violación de Sammy, señalan deficiencias importantes en este sistema. «En la grabación, se puede observar a la víctima expresando claramente su negativa», mencionó el abogado de la joven, Todd Falzone. «Si ese contenido estuviera siendo supervisado, lo habrían visualizado y escuchado». Sus agresores, Bendjy Charles y Michelson Romelus, fueron acusados de violación y distribución de material obsceno. Ambos se declararon inocentes.

La estremecedora historia de Sammy es sólo una entre muchas, resaltando la apremiante necesidad de abordar este mal de manera sistemática y eficaz. Las víctimas merecen justicia y protección, y las empresas como OnlyFans deben asumir su responsabilidad en la prevención y erradicación de los abusos en línea. Sin embargo, la realidad es desalentadora: de los 128 casos, la policía cerró 90, incluidos 9 por falta de pruebas, 12 porque se agotaron las líneas de investigación y 10 porque las afectadas optaron por no presentar cargos. Sólo tres acusados fueron encarcelados, dos de ellos durante 48 horas cada uno. Los otros 38 procedimientos permanecen abiertos, incluidos 15 que están catalogados como inactivos.

El vacío legal combinado con la falta de una aplicación efectiva de las leyes existentes presenta serios desafíos para abordar este tipo de crímenes. Muchas de las disposiciones estatales utilizadas para combatir la pornografía no consensuada fueron creadas principalmente para abordar la pornografía de venganza, en la que alguien publica imágenes explícitas como un acto de represalia contra su expareja. Sin embargo, en los casos de OnlyFans, el motivo suele ser puramente económico. Esto representa una barrera para los procesamientos en algunas jurisdicciones.

Además, la falta de experiencia de algunas agencias federales de investigación en la recopilación de pruebas técnicas de delitos cibernéticos, junto con la clasificación de algunos casos como infracciones menores de baja prioridad, complica aún más la persecución efectiva de los delincuentes. A esto se suma la reticencia de algunas mujeres a compartir imágenes explícitas con policías y fiscales masculinos, resaltando la importancia de la sensibilidad de género en la respuesta a la violencia sexual y de género.

En los últimos veinte años, cuarenta y ocho estados, como Washington, Puerto Rico o Guam, han tipificado como delito la pornografía no consentida. Sin embargo, muchas leyes tienen lagunas o no se aplican correctamente. A pesar de los repetidos esfuerzos del Congreso de Estados Unidos por aprobar leyes federales que penalicen la exhibición no pactada de cualquier tipo de relación sexual, estos han fracasado en gran parte debido a las objeciones de los defensores de la libertad de expresión. Treinta y ocho estados consideran el intercambio de pornografía no consensuada como una falta menor, de baja prioridad para algunos departamentos de policía. Incluso, en ocasiones, se culpa a la víctima por permitir que la graben.

Mientras tanto, los creadores de contenido en OnlyFans perciben el 80% de los pagos de sus suscriptores. La empresa, que se queda con el resto, es una mina de oro. Según la presentación más reciente de su matriz británica, Fenix International, el beneficio antes de impuestos en 2022 alcanzó los 525 millones de dólares, casi cien veces más en sólo tres años. En 2023, los ingresos se multiplicaron al menos por veinte, hasta superar los mil millones de dólares. Esta información económica resalta la complejidad del problema, ya que la lucha contra el abuso sexual en esta clase de sitios web también tiene que abordar las consideraciones comerciales y financieras.

Si bien es importante proteger los derechos y la seguridad de los usuarios, también es imprescindible considerar el impacto económico de cualquier medida regulatoria o de cumplimiento. En última instancia, un enfoque equilibrado que tenga en cuenta tanto las preocupaciones de salvaguarda como las consideraciones económicas es esencial para abordar eficazmente este problema en evolución.

La opacidad de la mayor red social del sexo representa un reto significativo, ya que dificulta el acceso a la información necesaria para llevar a cabo investigaciones efectivas. A diferencia de las comunidades virtuales más convencionales, como Facebook o Instagram, OnlyFans es menos accesible debido a su naturaleza exclusiva para adultos y a las barreras tecnológicas asociadas con su pasarela de pago. Esta falta de transparencia obstaculiza la compilación de pruebas y la identificación de los responsables en casos de abuso sexual y explotación en la plataforma.

Para abordar esta problemática de forma operativa, es trascendental fortalecer la colaboración entre las autoridades, las empresas de tecnología y otros actores relevantes, así como proporcionar la capacitación y los recursos necesarios para que los investigadores puedan realizar análisis exhaustivos y equitativos.

En la intersección entre el placer y el peligro, el submundo de OnlyFans nos muestra su lado más sombrío, desentrañando sus secretos más siniestros. Detrás de las ganancias millonarias se esconde una realidad de maltratos y explotación. Es hora de unir fuerzas para proteger a las víctimas y confrontar esta lacra con valentía y determinación.

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