viernes, 14 de diciembre de 2018

Buenos Aires, entre lo ecléctico y la nostalgia.

El Museo de Caminito, emblema por excelencia de La Boca y de Buenos Aires. Fotografía de archivo.

Elegante, ruidosa, amante de la cultura, del tango, de interminables charlas en cafés, de salidas nocturnas y por supuesto del fútbol. Buenos Aires es el corazón de Argentina, casi toda la actividad de mayor relevancia se desarrolla allí. “Dios está en todas partes, pero recibe en Buenos Aires”, reza un dicho argentino.

Situada en la orilla derecha del estuario del Río de la Plata, en el margen de la Pampa, concentra una aglomeración urbana de casi quince millones de habitantes. En Buenos Aires podemos encontrar un sinfín de parajes evocadores: las avenidas son como bulevares parisinos, los viejos barrios son como los de Génova, los grandes edificios como los de la Gran Vía de Madrid. La capital argentina es un lugar de contrastes, con sus grandezas y miserias, donde se entremezclan un crisol de culturas inmigrantes de Europa. Los porteños tienen una merecida reputación de personas cultivadas y conversadoras, aunque el resto de los argentinos les califiquen de arrogantes y engreídos.

A pesar de no tener grandiosos monumentos, los encantos de Buenos Aires son otros, como los que se dejan sentir en los cafés de La Recoleta, uno de los barrios más lujosos, o en sus avenidas perfectamente trazadas. La mayor parte de las atracciones turísticas se concentran en los ocho barrios imprescindibles: Recoleta, Palermo, San Telmo, La Boca, Puerto Madero, Monserrat, Microcentro y Retiro. Uno de los circuitos turísticos más visitado por el viajero es el que ofrece el barrio de La Boca, con sus coloridas y clásicas casitas de chapa, el Riachuelo y los paseos en bote y la Vuelta de Rocha con su pintoresca calle Caminito, donde artesanos, dibujantes y cantantes de tango exhiben su arte y cualidades. Otro lugar de recomendada parada es el barrio de San Telmo, uno de los más antiguos y representativos de la ciudad: con la feria artesanal de los domingos en la Plaza Dorrego y sus vetustos bares, en los que se dan cita cultura y tradición ciudadana como el tango y el jazz.

Conocida en todo el mundo como la capital del tango, en su arquitectura se fusionan distintos estilos, reflejo de la influencia de los españoles, franceses e italianos, que confieren a la ciudad un aspecto de belleza indescriptible. La fascinación que ejerce Buenos Aires surge por ejemplo en los animados cines, teatros y cafés, un fin de semana por la noche. La vida nocturna porteña se vive en los bares y establecimientos donde se puede escuchar tango, jazz, rock y blues en directo. Las discotecas abren pasada la medianoche; hay sitios con música latina, carioca o pop. Por otro lado, se encuentran atractivos complejos de restaurantes y discos situados en los barrios de Puerto Madero, Palermo y la zona de Costanera Norte.

Texto: Patricia Peláez.

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