viernes, 4 de diciembre de 2020

El realismo perturbado de Zadie Smith.

En la imagen, la escritora británica Zadie Smith. Fotografía: Linda Brownlee.

Con sólo 25 años, Zadie Smith entró en el mundo de la literatura por la puerta grande. Su primera novela, “Dientes blancos” (Salamandra, 2001), recibió excelentes críticas convirtiéndose en un éxito en las ventas. Antes de su publicación, la joven escritora inglesa había recibido 420.000 euros por un primer borrador de cuarenta páginas. Es así como irrumpió en la escena literaria, bajo un aura de genialidad irresistible.

Zadie Smith nació en 1975 en Londres y estudió Filología Inglesa en la Universidad de Cambridge. La avidez de los editores por descubrir nuevos talentos hizo de su libro un fenómeno, lo que propició, sin duda, una lectura del mismo más bien incómoda, ya que tanta expectación desdibujó la confrontación de sus virtudes con la excesiva suma pagada por él. Pero todo esto importa poco en el proceso de lectura, aunque no deja de suponer una perturbación algo perversa.

“Dientes blancos” es una obra ambiciosa, nutrida de un potencial narrativo que denota un sorprendente poder para la expresión, deslizándose, no obstante, con manifiesta querencia por la confusión. En cierto modo carece de centro, y a excepción de algunos pasajes, en especial las páginas de los capítulos iniciales, el resto es deliberadamente borroso, pero en cualquier caso la novela está escrita con una rudeza, acaso también premeditada, que no organiza armónicamente su estructura. El ímpetu de la autora, que necesita alardear de su genialidad, terminó imponiendo al texto un enrevesamiento que aplasta su resultado final.

Por entonces, Zadie Smith fue portada del New York Times y del vespertino Le Monde, obteniendo numerosos galardones como el premio Whitbread, el James Tait Black o los otorgados por la Commonwealth o el diario británico The Guardian. Y pese a todo, había quien aseguraba que no era más que otro producto del marketing agresivo, suposición que se fue diluyendo con los años y la publicación de otros celebrados títulos como “El cazador de autógrafos” (Salamandra, 2003), “Sobre la belleza” (Salamandra, 2006) o el reciente “Contemplaciones”, un compendio de ensayos escritos durante los primeros meses del confinamiento por coronavirus.

¿Qué supone someterse a una nueva realidad? ¿Y resistirse? ¿Cómo valorar el sufrimiento, siempre relativo? ¿Qué lugar ocupan los otros cuando estamos solos u obligados a convivir? ¿Qué han significado el desprecio y la compasión en medio de esta crisis? En definitiva, cuando irrumpe un mundo desconocido, ¿qué se nos revela sobre el anterior? En palabras de la propia autora: “Se escribirán muchos libros sobre el 2020: análisis históricos y políticos, informes exhaustivos… pero este libro no entra en ninguna de esas categorías. Mi intención ha sido organizar, en los retazos de tiempo que estos peculiares meses nos han concedido, algunos sentimientos y reflexiones que los sucesos han provocado en mí hasta ahora”.

Texto: Pedro Sebastián.

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