sábado, 14 de diciembre de 2019

El tres por ciento de Ciudadanos.

Albert Rivera, presidente de Ciudadanos y diputado en las Cortes Generales. Fotografía: David Zorrakino.

Todas las ideologías son respetables. Pero también pueden ser (y deben) objeto de crítica, y por qué no, de chanza cuando enuncian alguna propuesta que nos chirríe. No hay religión, institución o corriente filosófica que se libre de los reproches ciudadanos. Esa es la verdadera libertad de expresión en estado puro.

Voy a referirme hoy a una propuesta política de Ciudadanos que demuestra la contradicción de un partido, que se dice constitucionalista y plantea algunas ideas contrarias al pluralismo que la Constitución consagra.

Me refiero a su petición para que sólo obtengan representación parlamentaria aquellas fuerzas que logren cómo mínimo el tres por ciento de los votos en todo el territorio nacional. Como supondréis se trata de un torpedo en la línea de flotación de los partidos nacionalistas vascos y catalanes, que sólo se inscriben en sus circunscripciones naturales y eluden rivalizar con los partidos españoles en otras provincias como Segovia, Castellón o Jaén, con lo cual alcanzar ese tres por ciento en toda España es una quimera.

Pero también con esta medida, Ciudadanos priva de defender su territorio a partidos como Coalición Canaria, Partido Regionalista de Cantabria o Unión del Pueblo Navarro, que se quieren ceñir a sus provincias para poder pujar mejor por sus intereses. O simplemente, porque les apetece.

En el fondo esta burda propuesta del partido de Albert Rivera tiene como objetivo que PNV o Esquerra Republicana puedan lograr escaños en el Congreso con los que mercadeen la formación de gobiernos o la aprobación de presupuestos. Pero al tirar el agua lo han hecho con el niño dentro y deja a cántabros, navarros y canarios sin representación. Eso sí, le han echado ironía al asunto y han puesto el suelo en el tres por ciento para que el subconsciente del personal le recuerde las comisiones que se llevaba Convergencia.

Para que esta propuesta naranja cuaje, y siempre que la mayoría esté de acuerdo, es necesario modificar la Constitución mediante un complicado procedimiento que requiere la disolución de las Cortes, lo que resulta contradictorio con algunos de los postulados de Ciudadanos.

No deja de resultar paradójico que un partido no mayoritario que aspira legítimamente a cambiar la ley electoral para al alcanzar una representación más equitativa, pretenda obtener más escaños quitándolos a otras fuerzas, lo que resulta un ejemplo evidente del “quítate tú, pa’ ponerme yo”.

Texto: Vicente Bernaldo Quirós.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

Watch Dragon ball super