viernes, 4 de diciembre de 2020

Emiliano García-Page: el presidente de la Mancha.

Emiliano García-Page y la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso. Fotografía de archivo.

Veo una entrevista al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page en “La noche en 24 horas” donde arremete contra las críticas de Podemos a la Monarquía y a la Transición, explicando que si uno está en un gobierno no puede tener perfil propio ni ser crítico con la Corona, a pesar de que (esto no lo dice él, lo digo yo) el rey Juan Carlos I es el protagonista de una serie de escándalos monumentales que en cualquier democracia le llevarían a la cárcel o a galeras.

Me da la sensación de que García Page le está dando una patada a Pedro Sánchez en el culo de Unidas Podemos por haber pactado el Gobierno con la formación de izquierdas, en vez de haberse acostado con Ciudadanos o con las organizaciones del orden y la ley, o de gobernar en minoría, lo que permitiría un mayor acoso a sus políticas progresistas, porque carece de socios y aliados estables.

Tengo la convicción de que el presidente manchego es más del turnismo de Cánovas y Sagasta que de la alternancia democrática multipartidista, pero para su desgracia los conservadores y liberales del siglo XIX y principios del XX están ya criando malvas y va a ser imposible satisfacer sus gustos.

De siempre, Emiliano García Page fue fan del bipartidismo que una vez manda el PSOE y otra el PP, quizás porque esté cómodo en ambos partidos y tenga una querencia natural hacia la moderación centrista, si es que eso existió alguna vez. No es muy de formar alianzas con otras fuerzas, por lo que ha demostrado más de una vez siguiendo la estela de su admirado Pepe Bono.

No tendría nada que decir a los deseos sectarios del presidente de Castilla-La Mancha, si fuera coherente en su vida partidista con sus postulados para los miembros de un gobierno de coalición. Según su criterio, si Unidas Podemos discrepa del PSOE, partido mayoritario, atenta contra el sistema democrático y la Constitución, pero si él en su calidad de barón socialista presiona a Pedro Sánchez para que tome decisiones en un sentido y le critica si no lo hace, ejerce el uso de la libertad de expresión.

Parece olvidar este buen hombre que la Constitución es obligatoria para todos los españoles, pero ser militante de un partido puede uno dejarlo cuando quiera y no se sienta identificado con sus acuerdos. En ambos casos, se puede criticar la Carta Magna y a tu partido, pero lo que no vale, salvo que quieras que te tilden de incongruente, es que puedas hacer tú lo que no permites a otro. Son estas consecuencias de la educación en bipartidismo que tienen determinados altos cargos del país, que llevan en el coche oficial desde tiempos inmemoriales.

A mí, las filípicas del presidente manchego me recuerdan a aquella canción de Carlos Puebla y los Tradicionales, pero cambiándole la letra que podría decir algo así como “sino fuera por Emiliano, nos quedaríamos todo el verano, mimando al PP, mi negra, mimando al PP”. Cantadla acompañada por unas maracas y sonará muy divertido.

Texto: Vicente Bernaldo de Quirós.

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