viernes, 4 de diciembre de 2020

Hay que boicotear el Mobile. ¡Pásalo!

Un trabajador pasa con mascarilla frente al recinto del cancelado MWC 2020. Fotografía de archivo.

Muchas personas se preguntan todavía cómo una gripe de laboratorio detectada a miles de kilómetros de Barcelona puede influir en la celebración de un congreso de tecnología móvil para dar a conocer las novedades que se han producido en el último año en el sector. Ya nadie sabe responderles con exactitud.

“Hay que boicotear el Mobile. Pásalo”. Este es más o menos el tenor del mensaje enviado por la Secretaría de Estado de los EE.UU. por valija diplomática a los embajadores de medio mundo, con especial insistencia en España con el propósito de lograr que fracasara esta feria de la telefonía y evitar el ridículo de las compañías tecnológicas estadounidenses en relación con las chinas. Se trata de una guerra comercial del presidente Trump contra China, no declarada oficialmente, pero activa y conocida desde el inicio, con el fin de evitar la hegemonía de las compañías asiáticas en el mercado de las telecomunicaciones. En este mismo marco se inscribe la demanda de Estados Unidos contra la multinacional china Huawei, a la que acusa de robo de tecnología y cuya vicepresidenta Meng Wanzhou permanece detenida en Canadá, a la espera de su extradición.

Para que el boicot al Mobile prosperara, los responsables de la CIA y de otras instituciones yanquis extorsionaron a las diversas compañías que habían anunciado su presencia en Barcelona, amenazándolas con todos los males habidos y por haber, hasta que poco a poco la mayoría fueron cediendo al chantaje, incluso contra sus intereses.

La (mala) excusa para desistir de la asistencia al MWC fue la epidemia de coronavirus existente en China, pero nadie en la órbita de las autoridades sanitarias mundiales pudo vincular la celebración del Mobile con un atentado contra la salud pública. A pocos kilómetros de Cataluña se desarrollaba otro congreso masivo de otra especialidad científica, sin que nadie planteara problemas de contraer la enfermedad. Incluso los delegados de las empresas Samsung (coreana) y Huawei se sometieron a una cuarentena antes de llegar a la Ciudad Condal para descartar cualquier posible contagio, pero las fortísimas presiones de Washington para defender bastardamente los dineros de sus empresas, pudo con el sentido común.

La cancelación del Mobile supone unas pérdidas que se sitúan en torno a los 500 millones de euros y que los organizadores pretenden que sean sufragadas por las empresas que se dejaron amedrentar por Trump y los suyos, aunque, por el momento, se desconoce lo que contestarán las afectadas y si es posible una repetición del Mobile más adelante. Se da por hecho de que el Gobierno español tomará nota de la debilidad de las compañías desertoras y tarde o temprano les hará pagar la factura.

Lo curioso del caso es que parte de la derecha española, paleta y sectaria como pocas y que bebe los vientos por Estados Unidos haga lo que haga, han aplaudido las presiones con el pretexto de que el daño al Mobile es un perjuicio para “la Colau” y no para la economía de España entera. Si esta misma derecha hubiera existido en 1898 hubiera ovacionado el ataque yanqui a la flota de nuestro país y hubiera dado por buena la versión extranjera del hundimiento del Maine. Tal es su estupidez.

Texto: Vicente Bernaldo de Quirós.

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