lunes, 28 de septiembre de 2020

¡Libertad para los presos políticos!

El rapero mallorquín Valtònyc ha abandonado España para evitar su ingreso en prisión. Fotografía: Juan Miguel Morales.

España es uno de los países de Europa con menor delincuencia, pero es también paradójicamente uno de los estados con mayor número de personas encarceladas.

En un territorio considerado como “uno de los más seguros de Europa” esto se entiende solamente si tenemos en cuenta de dónde venimos y el durísimo código penal en (contra)reforma constante que tiende a endurecer y a prolongar las penas cada vez más.

A la costumbre de encarcelar a personas con problemas de salud mental, delitos menores contra el Patrimonio, pequeños hurtos, menudeo de drogas… etcétera, últimamente se ha sumado la “moda” de encarcelar a personas por hablar, pensar, cantar o manifestarse. Vamos, lo que viene siendo presos políticos (de lo cual sabemos mucho, por desgracia, en ésta nuestra santa patria).

Cuando cierta gente argumenta que no son presos políticos sino políticos presos, porque se están (supuestamente) saltando la ley, habría que comentarles que deberían tener en cuenta quién hace las leyes (para quién y por qué). Y estaría bien añadir que en cualquier lugar del mundo (desde Arabia Saudí hasta China, pasando por los Estados Unidos o Cuba), a las personas se las juzga en base a las leyes internas de cada nación. Entonces… ¿en qué quedamos?, ¿no hay presos políticos en ningún país?, o ¿los hay en todos? Hecha la ley, hecha la trampa.

No quiero enrollarme más, pero sí me gustaría dejar claro que reivindicar y exigir la libertad de todos los presos y presas de carácter político es una obligación moral de cualquiera que se considere mínimamente demócrata, más allá de la opinión que tengamos de ellos y ellas, más allá que nos gusten las formas de Carles Puigdemont o las letras de Valtònyc (o las falacias y amenazas constantes de alguien al que nunca pedirán cárcel como Federico Jiménez Losantos).

Orwell lo decía en 1945 en “Rebelión en la granja” (posiblemente uno de los mejores libros que haya leído nunca): “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.”

Y, por último, como bien dice la compañera Marta Carballo: “Valtònyc no escapa de la Justicia, va a buscarla”.

Texto: Oriol Diez Mata.

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