viernes, 18 de septiembre de 2020

Premios Platino: más allá de Hollywood.

Javier Bardem, ganador del Óscar al Mejor Actor de reparto por “No es país para viejos” (2007), fue uno de los protagonistas de los Premios Platino por su nominación gracias al papel en el filme “Loving Pablo” (2017). Finalmente, el chileno Alfredo Castro recibió el galardón a la Mejor Interpretación Masculina por “Los Perros” (2017) de la realizadora Marcela Said.

“Loving Pablo”, rodada en Colombia, es un biopic basado en la historia del narco Pablo Escobar, escrito y dirigido por Fernando León de Aranoa, en el que Bardem desarrolla una excelente interpretación del que fuera promotor y máximo jerarca del Cartel de Medellín.

La ceremonia de entrega de los quintos premios Platino del Cine Iberoamericano tuvo lugar el 29 de abril, en el Teatro Gran Tlachco localizado en la paradisiaca Riviera Maya, México. Para Bardem, el hecho de que existan los Platino es algo muy importante desde el punto de vista emocional; aunque al final todo se junte, porque por encima de justificaciones sentimentales existe una razón industrial y comercial en el origen de cualquier premio.

Hijo, sobrino y hermano de cineastas, Bardem muestra un profundo respeto hacia los actores intelectuales que hacen su trabajo desde un convencimiento más mental de su personaje, y añade, medio en broma y señalándose a sí mismo, que se ve por su cara que él no es nada intelectual. Asegura ser una persona impetuosa, impulsiva, que tiene que entender el personaje desde las entrañas; sentir un impulso a la hora de trabajar para funcionar mejor.

En su larga y exitosa carrera, Javier Bardem recuerda dos hitos: “Jamón, jamón” (1992), su lanzamiento en España con Bigas Lunas, y “Antes que anochezca” (2000), de Julian Schnabel; su primera nominación al Óscar y su presentación a lo grande en la industria cinematográfica internacional. Sin esos dos golpes de suerte tremenda —dice— no sabría dónde estaría ahora: “Aunque también hay que trabajarse la suerte, hay que estar preparado para que cuando el azar llegue poder dar lo mejor de uno mismo y eso no pasa tocándote el bolo”, comenta el Bardem más coloquial y distendido.

Javier Bardem ha trabajado con grandísimos directores —quizá no en sus mejores películas— pero en todos afirma haber reconocido la debilidad, la inseguridad, el miedo, la necesidad de superación, hasta en el más grande de todos.

Y, como conclusión, una frase rotunda: “Lo mejor que he aprendido es que no hay nada seguro, ni para los grandes.”

Texto: EFE.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies