viernes, 18 de septiembre de 2020

Un poema visual sobre la problemática del fin.

Fotograma del largometraje “Toten Hasen. El viento de Ulises” (2017), del artista cordobés Ángel García Roldán.

El 4 de mayo se estrena en Granada el largometraje “Tote Hasen. El viento de Ulises” del artista Ángel García Roldán. Será en el Palacio de los Condes de Gabia.

Aunque el preestreno tuvo lugar en junio de 2017 en el Festival de Arte Contemporáneo ArtSur de la Victoria, la película experimental del artista cordobés podrá verse por primera vez en Granada y en otras ciudades a lo largo del verano. La próxima cita está prevista para el 12 de junio en la Filmoteca de Andalucía en Córdoba.

Esta producción es la primera en su género, un ensayo fílmico a/r/tográfico (A/r/tography Films), en el que se unifican tres planteamientos fundamentales: el artístico, el investigador y el docente, o lo que es lo mismo, la película ha sido realizada dentro de un entorno de investigación en el que la propia producción se ha planteado como un verdadero espacio de aprendizaje. Ángel García Roldán, profesor de la Universidad de Granada y especialista en didáctica de las artes visuales, especialmente a través de la creación de narrativas audiovisuales, ha contado entre sus colaboradores con alumnos de la propia universidad para desarrollar un largometraje con un presupuesto casi inexistente. Se puede hacer cine, y buen cine, sin la presión del mercado como forma de liberación de los encorsetamientos habituales de la industria. La revolución digital implica la capacidad de trabajar con imágenes mediáticas y conocer todos los códigos implícitos en ellas. El propio director argumenta esta necesidad ante la irremediable tarea pedagógica de reflexionar sobre el audiovisual contemporáneo y ayudar con ello a la alfabetización audiovisual, uno de los grandes temas pendientes de la educación en pleno siglo XXI.

“Tote Hasen. El viento de Ulises” está basada en la historia de Ulises en su regreso a Ítaca. Protagonizada por los andaluces Daniel Díaz y Lucía Palomares, el filme es un relato sin texto en el que el mito del héroe griego es narrado desde una perspectiva amplia, teniendo de referencia dos textos muy distintos: por un lado, la “Odisea” de Homero, y por otro, el críptico “Ulises” de James Joyce. Ambas obras suponen la base desde donde se construye este ensayo cinematográfico que ofrece un desdoble continuo del personaje principal.

Los pasajes de esta versión libre, aunque mantienen algunas coincidencias con el original, ofrecen al espectador una nueva perspectiva. La obra original fue creada para instruir en la necesidad de ser conscientes del presente, valorando la inteligencia y astucia de su protagonista, que sobrevive al largo viaje de regreso años después de la victoria en Troya. Esta versión se apoya en las visiones del héroe griego para encontrar descanso en sus últimos instantes de vida. Es la última aventura de un hombre en el laberinto interior de sus recuerdos, de los que no logra liberarse.

El poema épico original atribuido a Homero está compuesto por veinticuatro cantos, que han servido de referencia para organizar el enfoque onírico de esta versión, compuesta por veinticuatro visiones recogidas a lo largo de los tres episodios que las contienen, a los que se añaden un prólogo, la párodos y un epílogo o éxodo final propios de la tragedia griega.

“Tote Hasen” estructuralmente es un poema visual que trata la problemática del fin. Un ensayo sobre los estados transitorios de la soledad, que nos construye, nos absorbe y nos arruina; desapareciendo siempre en el otro porque nuestro deseo de agarrarnos a la vida siempre desencadena la esperanza en los demás.

La muerte de Odiseo es escasamente conocida, pertenece a una mitología menor y su final recae en manos de su propio hijo Telégono, hijo también de Circe. Al contrario que en la narración original, que subyuga cualquier posibilidad al deseo y autoridad de los dioses, nuestro Ulises reconstruye su deriva entre sueños y visiones que humanizan cualquier posibilidad de un ser superior. Derrumbado y malherido, rememora su odisea y los deseos permanentes de regresar a Ítaca. La doble presencia del protagonista, descrita en este texto, favorece la reinterpretación del relato original como la última visión de un ser ante la muerte. Se describe así a un Ulises maltrecho, a la deriva en su embarcación y a un Odiseo sobreviviendo en una naturaleza sublime.

Texto: Patricia Peláez.

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