viernes, 25 de septiembre de 2020

VIH en África, macabro saqueador de vidas.

En la imagen, una mujer se hace las pruebas de VIH en Kinshasa, República del Congo. Fotografía: Aude Rossignol.

En la actualidad hay 37,9 millones de seres humanos afectados por el VIH en todo el mundo: cerca del 70% viven en África. Se calcula que desde 1981, cuando fueron detectados los primeros casos de síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), han fallecido 35 millones de personas a causa de enfermedades relacionados con el virus, y las nuevas infecciones en 2018 superaron la cifra de 1,7 millones. En el territorio africano se registran cada año más de un millón de muertes.

En los países industrializados la aplicación de una terapia de antirretrovirales (ARV) ha reducido considerablemente el índice de mortalidad, permitiendo que las personas aquejadas por el VIH gocen de una vida mejor.

A finales de 2018, se contabilizó un fondo económico de emergencia de 16,3 millones de euros destinado a los países en desarrollo, 907 millones menos que en 2017. Desde 2018 hasta 2020, África enfrenta un déficit de financiación en su lucha contra el SIDA. Mientras el pueblo africano persevera en su empeño de establecer un orden de prioridades a la hora de proporcionar un tratamiento a sus enfermos —alimento, agua potable, medicinas básicas—, también ha de combatir el agotamiento emocional producido por la infinita sucesión de muertes que podrían evitarse.

En África más del 75% de contagios por el VIH lo sufre el colectivo femíneo. Las principales causas de transmisión son las relaciones sexuales, la adicción a las drogas que se suministran por vía intravenosa y la transfusión de sangre contaminada. Las víctimas del virus no tienen acceso a medicación o lo logran demasiado tarde para contener la infestación. Como consecuencia, entre el 25 y el 30% de los infectados mueren a las 48 horas de llegar a los centros de atención sanitaria.

Los organismos sociales sanitarios que se propongan actuar contra el SIDA en África deben basar sus acciones en poner fin al vínculo existente entre esta afección y la subordinación de la mujer, proponiendo actuaciones de desarrollo genérico. Esto implica acceso a la enseñanza, al trabajo y a los cuidados de salud reproductiva. Cuando se cumplan estas condiciones, cada mujer será capaz de mantener relaciones sexuales sin riesgo, enfatizando el uso del preservativo como principal medida preventiva. Una mujer integrada social y culturalmente tiene mayores posibilidades de vivir libre de la infección por VIH.

Mientras científicos españoles han participado en el proceso de remisión del virus que origina el SIDA en un paciente inglés mediante un trasplante de médula ósea —doce años después de que el alemán Timothy Brown fuera oficialmente declarado el primer curado de VIH—, las corporaciones farmacéuticas no consideran que los menores sean una prioridad. El VIH pediátrico sigue siendo una amenaza desatendida. De esta forma, el aumento de la resistencia a los medicamentos existentes en África subsahariana implica que los más antiguos dejarán de ser efectivos en niños y bebés. “¿Por cuánto tiempo tendrán que seguir sufriendo o muriendo los niños con VIH debido a la indiferencia?” se pregunta el doctor David Maman de la organización médica y humanitaria internacional Médicos sin Fronteras.

ONUSIDA estima que se necesitarán 24.000 millones de euros para dar respuesta al SIDA en 2020.

Texto: Xosé Mon González.

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