Errejón y las heridas morales de Sumar

La situación de Íñigo Errejón pone de manifiesto la fragilidad de los ideales en Sumar, afectando su legitimidad. La doble moral expuesta genera una crisis de confianza que puede desestabilizar la cohesión del partido. Sin un firme compromiso ético, Sumar arriesga su capacidad para conectar con sus bases y avanzar en sus objetivos
27 de octubre de 2024
Íñigo Errejón durante una de sus intervenciones en el Congreso. Fotografía: Rodrigo Jiménez.

Traicionar los ideales supone destrozar la capacidad que todos tenemos para construir una forma de pensamiento, una conducta y, sobre todo, las claves con las que nos movemos en nuestra relación con los demás. La manera en que pensamos nos dota de acción y de reacción ante las circunstancias de la vida, nos presenta ante ellas y nos impele a solucionar problemas. Somos, por tanto, seres humanos construidos por la reflexión, por la capacidad de asimilación de la cultura y por la manera en la que respondemos; en definitiva, por nuestros actos. Actuar lleva aparejado todo ese proceso de asimilación, y quien actúa deja en su acción la muestra de su aprendizaje.

El caso de Íñigo Errejón, portada de todos los medios en los últimos días, es uno de esos casos en los que la idea —el ideal construido y asimilado— no tiene mucho que ver con la acción propiamente dicha. Se ha producido un cortocircuito entre el pensamiento y lo que este defiende, y la manera en la que se expresa. Se ha desnortado el ideal para dar paso a una conducta que choca directamente con él: personalidad pública y personalidad privada, hemos oído decir.

Se produce en este caso una doble moral difícil de manejar: de un lado, la fuerza de lo ideológico y la defensa de los valores de la izquierda feminista y, de otro, un comportamiento que hace estallar cualquier afirmación que proviniera de esa defensa. Íñigo Errejón ha destrozado cualquier aproximación a fomentar el feminismo de Sumar, del cual era portavoz en el Congreso, para dar alas a esa conducta moral reprobable que evidencia un alejamiento total de las premisas que la coalición defiende.

Pero, ¿es esto suficiente para cargarse toda la estructura en construcción de una formación política a la izquierda del PSOE? ¿Sería posible pensar en una crisis de gran calado que viniera activada por la conducta de uno de sus miembros? En la izquierda, parece que esto sí es posible porque, entre otras cosas, la fuerza de los argumentos en los que se asienta es, en su mayoría, de carácter moral. Y es esta característica la que dota de importancia, en la opinión pública, al menos en esta de ahora, a cualquier argumento.

La izquierda tiene pilares sólidos que van desde la defensa del feminismo, el discurso contra la xenofobia o el racismo, hasta la reivindicación de acciones que mejoren la vida de todos y todas: políticas de vivienda, de servicios sociales, de infancia o de cultura que atiendan a la sociedad desde los principios básicos de igualdad y solidaridad. La mínima respuesta que salte por encima de estos valores acaba destrozando su acción política.

Íñigo Errejón ha sepultado con su conducta la piedra de sostén del edificio de Sumar porque ha puesto en evidencia que la representación de los ideales no es nada firme a la hora de seguir construyendo, no dota de veracidad al discurso y descoordina la acción con esa actitud moral de alejamiento de lo ideológico. Sólo con lo que ya sabemos hemos sido capaces de hacer un juicio sumarísimo a la izquierda en su conjunto. Sólo con lo que intuimos por las denuncias de las víctimas, hemos enjuiciado también la base moral de la izquierda.

Frente a la derecha, Sumar no puede permitirse tachas en los comportamientos de los miembros de su formación; no debe asimilar esas actitudes porque rompen con los procesos políticos en una sociedad muy polarizada para perder votos de sus seguidores y dejar a la derecha el territorio de la moralidad, una actitud que, desde esa misma derecha, goza del beneficio de buena parte de la sociedad y, por supuesto, de su apoyo.

Sumar, por tanto, pierde fuerza cuando trata de asimilar la actitud de Errejón, porque no sabe construir discurso después de conocerse el comportamiento sexual del ya exdiputado, después de recibir la carga moral que ha hecho saltar por los aires cualquier reivindicación política que se apoye en ella.

Ante estos hechos, no se puede justificar la falta de vigilancia o de persecución de acciones tales; no se entiende el silencio de Yolanda Díaz, parapetada por el miedo a tener que defender esa pérdida en el seno de su formación, ni tan siquiera se entiende la caza de brujas una vez que ha saltado la noticia y se ha hecho pública. Nadie puede dar crédito a un partido que no sabe instalar ahora un discurso moral que no destroce los pilares de sostén de su edificio ideológico. Tampoco con los golpes de flagelo que demuestran en sus intervenciones públicas.

Nada se puede hacer ante el descalabro de la idea, porque es la idea lo que sostiene cualquier afirmación, cualquier acción, cualquier mundo posible. Y es el material del que se fabrican los sueños de la izquierda.

Cuando alguien comete una acto semejante, todos somos víctimas. Nuestra moral común, esa que nos hace humanos, también ha sido dañada. Tendremos que buscar un tratamiento que haga cicatrizar la herida, ¿pero dónde?

Visited 14 times, 1 visit(s) today

¿Qué te ha parecido el contenido al que acabas de acceder?

En ORUBA consideramos la independencia editorial como el pilar sobre el que se construye el periodismo veraz e incorruptible. Cada artículo que publicamos tiene como objetivo proporcionarte información precisa y honesta, con la certeza de que tú eres la razón de nuestro proyecto informativo.

Por ello, queremos invitarte a formar parte de nuestro esfuerzo. Cada euro cuenta en nuestra misión de desafiar narrativas sesgadas y defender la integridad periodística. Desde sólo 1 euro, puedes unirte a esta causa.

Tu apoyo respalda nuestra evolución y envía un mensaje claro: La información sincera merece ser protegida y compartida sin obstáculos. ¡Únete a nosotros en esta misión!



Publicidad


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.