lunes, 28 de septiembre de 2020

Alcoholímetros contra las gilipolleces.

En la imagen, Pablo Hernández de Cos, actual gobernador del Banco de España. Fotografía de archivo.

Un alto cargo del Banco de España de cuyo nombre no me da la gana acordarme, a pesar de que uno puede consultarlo en Google, ha declarado en el Congreso que la subida del salario mínimo (recordemos 900 euros), en el futuro inmediato, afecta negativamente al empleo y a las políticas de gasto, lo que no parece que vaya a suceder con su sueldo bruto anual que es sustancialmente muy superior.

Sostengo desde hace algún tiempo que cuando un político influyente, un alto cargo gubernamental o un líder empresarial se dirija a los ciudadanos, tenga que someterse previamente a un control de alcoholemia y, por supuesto, de drogas. De esta manera, podríamos ahorrarnos una gran cantidad de gilipolleces y absurdas provocaciones que insultan la inteligencia del personal.

Estaría bien que antes de una rueda de prensa o de comparecer en una comisión parlamentaria, se personara una pareja de la Guardia Civil de Tráfico con sus correspondientes artilugios para proceder a la susodicha prueba y, si acaso, detectaran alcohol o drogas en la sangre del declarante se procediera a la suspensión de la conferencia de prensa.

¿Esto nos libraría de manifestaciones estúpidas? Por supuesto que no, pero al menos estaríamos seguros de que quien dijera pijadas estaría sobrio. Y en esas circunstancias es más difícil desbarrar.

Texto: Vicente Bernaldo de Quirós.

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