La conga de la Virgen de Lourdes.

Miembros de la Guardia Civil cantaron a la Virgen de Lourdes, en la 61ª Peregrinación Militar. Fotografía de archivo.

Hace ya alrededor de tres años que se tuvo conocimiento de que un grupo heterogéneo de militares, guardias civiles, curas y monjas (lo mejor de la España preconciliar) se habían conjurado para asistir a una peregrinación a Francia, concretamente al Santuario de Lourdes, con el objeto de rendir culto a la Virgen aparecida a la pastorcita Bernadette y pasar unas jornadas de asueto a cargo del erario.

El aquelarre saltó a los medios de comunicación por la difusión de un vídeo en el que se veía a este personal excursionista bailando una conga y con expresiones faciales muy similares a los que empinan el codo más de la cuenta. Además de bailar entonaban con frenesí la canción “Que viva España”, del almeriense Manolo Escobar, y que se ha convertido ya por méritos propios en la canción de los borrachos, en detrimento del antes denostado “Asturias, patria querida”.

Digo que ya han pasado tres años y no hay conocimiento de que la orgía haya tenido repercusión negativa alguna en las nóminas o los cargos oficiales de quienes potenciaron la procesión, a pesar de que las imágenes y, sobre todo el hecho de que el dinero gastado era de los impuestos de los españoles, causó una lógicamente esperada indignación entre la ciudadanía.

Porque, efectivamente, el Ministerio de Defensa de la época, que dirigía el comisionista Pedro Morenés, tan hábil en los negocios con réditos para sus intereses como un león en la sabana africana para defender su territorio, fue el encargado de hacerse cargo del presupuesto para la moliciosa visita al santuario, que supuso la asignación de bastantes miles de euros (sin contar con que la Guardia Civil tenía coste económico propio). Ítem más, que diría un jurista, los viajeros acudieron a Lourdes sin disfrutar de días de permiso, sino que se les aplicó como si de una jornada normal trabajada se tratara.

La España de charanga y pandereta se mantiene inalterable a pesar del paso de los años y de los cambios políticos y se refuerza cada vez que el Partido Popular tiene mando en plaza en este país. Se puede decir que estamos en Europa, pero Europa no está en nuestras fuerzas vivas (¿o sería mejor decir fuerzas muertas?).

No es más triste la verdad, lo que tiene es remedio, como cantaba el juglar de Poble Sec, y por eso no sabemos si estas salidas religiosas de nuestros servidores de la ley y de la fe se siguen produciendo o no, y si las continuamos pagando entre todos, en estas épocas en las que dice la derecha que no se puede recurrir al gasto excesivo. Bueno sería que alguien con responsabilidad nos sacara de la duda de la pervivencia del totum revolutum de curas, monjas, guardias civiles y militares en la funesta decisión de rendir pleitesía a una virgen francesa. Ya me hago cargo de que los hechos de hace tres años podrían haber prescrito, pero así nos evitaremos los ridículos posteriores.

Si las autoridades encargadas de vigilar la normalidad democrática hubieran actuado a su debido tiempo, a este bodrio no le hubiera limpiado el culo ni la Junta Electoral Central, a pesar de sus distinguidos servicios a la estupidez patria, pero, como no ha sido así, échele usted un galgo a los conguitos.

Texto: Vicente Bernaldo de Quirós.

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