jueves, 24 de septiembre de 2020

Richard Kern y la estética del shock.

Retrato de la artista neoyorquina Lydia Lunch. Fotografía: Richard Kern.

“Mi método no tiene ninguna mística. Siempre he hecho lo mismo, no sé hacer otra cosa. La única diferencia es que ahora soy mayor. Las chicas que retrato me ven como un abuelito y me cuentan otro tipo de intimidades. No hay demasiado secreto en lo que hago.” (Richard Kern)

La palabra que mejor define la fotografía de Richard Kern es transgresión. El artista norteamericano parece obtener a través de su cámara algo que otros no logran: la entrega total de sus modelos. Son imágenes atrevidas, en ocasiones pornográficas (ha colaborado con revistas como Hustler y Barely Legal), y en las que la inocencia se pierde y es sustituida por un lenguaje de deseo y de sexo más contemporáneo. La obra de Richard Kern no insinúa nada, lo muestra todo y es precisamente esta franqueza lo que la convierte en una rara excepción.

Richard Kern nació en Carolina del Norte, en 1954. Comenzó a interesarse por el mundo de la fotografía gracias a su padre, que trabajaba como editor del periódico local. Kern, que en sus inicios fue apadrinado por John Waters, es conocido por su trabajo dentro de la estética denominada hardcore, en la cual se percibe una idea del cuerpo como objeto de castigo y placer. En muchos sentidos, se trata de la culminación de acercamientos autorreferenciales para representar su relación con el “objeto” de su mirada. Y su “objeto” está mirando.

A finales de los setenta, en plena ebullición del East Village neoyorquino, fundó “Heroine Addict”, un fanzine dedicado al arte underground que resultó augural: al poco, ya era heroinómano. “Fue culpa de la Velvet”, bromea. En los 80, la publicación pasó a llamarse “Valium Addict”.

La especialidad de Kern son los desnudos eróticos que desafían los límites de la perversión: la primera edición de su fotolibro “New York Girls” (Taschen, 1995) fue prohibido en el Reino Unido. Esta pasión por el lado más oscuro de la mirada se traduce en una especie de arte de voyerismo. Uno de los planteamientos más importantes de la corriente a la que pertenece el autor reza: “Nosotros proponemos la transformación mediante la transgresión: convertirse, transfigurarse y transmutarse hacia un plano más elevado de la existencia para llegar a la libertad en un mundo lleno de esclavos ignorantes.”

En su faceta como director, Richard Kern es considerado como uno de los padres del cine de transgresión. En su filmografía se distinguen dos etapas: la conformada por las películas rodadas en la década de los 80 (“Submit to me”, “Manhattan Love Suicides”, “Goodbye 42nd. Street” o “Fingered”), y los cortometrajes realizados tras su vuelta al cine a principios de los años 90 del siglo XX, propuestas relacionadas con su faceta fotográfica (“X is Y”, “Nazi”, “The Bitches” o “Face to Panty Ratio”). Por otro lado, también ha rodado videoclips de grupos como Sonic Youth, Marilyn Manson, Wash & Set, The Virgins, Is Tropical, The Prettiots o Collapsing Scenery.

Texto: Alex. J. Santos.

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