viernes, 18 de septiembre de 2020

Sobre la jerarquía entre las especies.

En la imagen, el duque de Calabria Pedro de Borbón-Dos Sicilias. Fotografía de archivo.

En uno de esos suplementos estúpidos con el que nos endilgan los fines de semana los periódicos y por los que nos cobran casi un ojo de la cara, apareció, entre una nube de anuncios de lujo, un reportaje que evidencia la insustancialidad del pensamiento ultraconservador.

Se trataba de un artículo, con entrevista incluida, en la que un cazador con título nobiliario de relumbrón, algo parecido a Marqués del Pijo Florido, en el que el buen hombre comentaba que mataba animales con su escopeta para preservar el medio ambiente y ordenar la jerarquía entre las especies.

La argumentación del noble señor es ñoña y mueve a cachondeo por su tergiversación de las teorías de Félix Rodríguez de la Fuente sobre la dominación en el reino animal hecha a imagen y semejanza de Dios, lo que constata el cariño del marqués hacia los animales.

Es una versión también edulcorada de la trasnochada excusa “la maté porque era mía” y del pueril justificante del maltratador cuando golpea a una mujer “es por tu bien”.

Ahora que la derecha mediática ha decretado que el voto de cazadores y taurinos ha sido decisivo para el buen resultado de Vox en Andalucía, andan los conservadores de todos los pelajes exaltando los valores del maltrato animal en busca de réditos electorales, tipos como el Marqués del Pijo Florido están en la órbita de algunos partidos. Desesperanzador.

Texto: Vicente Bernaldo de Quirós.

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