Cosas de la lógica elemental.

Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno en funciones, habla con Pablo Iglesias, líder de Unidas Podemos. Fotografía de archivo.

Cabe dentro de la lógica que el Partido Socialista no quiera tener como aliado de Gobierno a Unidas Podemos, porque cada uno es libre de escoger de compañero de legislatura a quien le parezca más fiable o le ofrezca más confianza. Luego, tendrá que rendir cuentas a sus militantes que le aplaudirán o abochornarán, según el resultado de la apuesta. A los votantes no les tiene que explicar nada porque son más volátiles que el gas neón.

Pero lo mismo que digo una cosa, digo la otra. Cabe dentro de la lógica que Unidas Podemos no quiera facilitar con su voto la investidura de Pedro Sánchez, si considera que no estar en el Ejecutivo es un hándicap para llevar adelante las propuestas de la izquierda.

Por tanto, tal y como están ahora las cosas y si nadie mueve ficha antes del 23 de septiembre, es más que probable que nos tengamos que preparar para ir de nuevo a las urnas, aunque no sería novedoso en España, porque en 2015 lo hizo Mariano Rajoy y pasó de 123 diputados a 137, aunque consiguió gobernar en minoría, después de la traición al ideario socialista por parte de los barones del partido.

Parece que los socialistas fían este arriesgado ejercicio de convocar elecciones a los augurios del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) y a la “cocina” de José Félix Tezanos, que vaticina un triunfo holgado del PSOE y un considerable bajón de la coalición entre Izquierda Unida, Podemos y las “mareas”.

Hasta ahora los sondeos de Tezanos no han sido malos para el PSOE, pero nunca se sabe con seguridad si los votantes socialistas volverán a las urnas con el mismo ímpetu que el 28 de abril o se quedarán tranquilos en sus casas. Por la primera hipótesis apuestan los dirigentes del partido del puño y la rosa, y el principal asesor de Pedro Sánchez, Iván Redondo, conocido como el “limpia Badalona”, porque con ese eslogan contribuyó a la victoria electoral en esa ciudad catalana del radical de derechas Xavier García Albiol, lo que le dio un enorme prestigio, que se evaporó tras el fracaso de su asesoría al expresidente extremeño José Antonio Monago.

El optimismo ante las urnas es un arma de doble filo, porque baste recordar la suficiencia con la que Susana Díaz convocó elecciones en Andalucía sólo para minarle la influencia a Pedro Sánchez y después llegó el “trifachito” con la rebaja. Y es que ya se sabe que ante la posibilidad de que los tres partidos de la derecha sumen, van a hacerlo sin complejos ni prejuicios, lo que no parece que ocurra en las filas de la izquierda. Como decimos en Asturias, ye lo que hay.

Muchos partidarios de la coalición PSOE-Unidas Podemos achacan a las presiones del Ibex 35 y de los pesos pesados del partido, especialmente Felipe González, la imposibilidad, por ahora de gobernar y de las desconfianzas mutuas entre las dos fuerzas de la izquierda. Si cuando Sánchez fue descabezado del partido por no investir a Rajoy echó sapos y culebras contra Prisa, Telefónica, los grandes bloques empresariales y el sursuncorda en aquellas memorables declaraciones a Jordi Évole, no parece inviable que en esta circunstancia donde los poderosos se juegan mucho más, las presiones se redoblen ad nauseam. Pero de esto sólo nos podremos enterar al cabo del tiempo y si alguien suelta la boca en un alarde de mala leche.

Texto: Vicente Bernaldo de Quirós.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

Watch Dragon ball super