Donald Trump, el hombre en la Luna.

El presidente de los Estados Unidos Donald Trump, el hombre en la Luna. Fotografía: Saul Loeb.

Mientras el mundo continúa luchando para frenar la mortalidad y las consecuencias económicas de la pandemia del virus SARS-CoV-2 que azota el planeta, Donald Trump emite una orden ejecutiva que anima a las empresas estadounidenses a buscar oportunidades de extracción de recursos en la Luna, generando el desconcierto e indignación de los sectores críticos.

“No hay nada lo suficientemente valioso en la Luna que justifique el gasto de extraerlo y transportarlo”, tuiteó el escritor Rani Baker, quién además manifestó que “la idea parecía más propia de un niño”.

El decreto rechaza explícitamente el principio que defiende que el espacio es un bien común global para la humanidad. Aunque diecisiete naciones hayan firmado y ratificado el Tratado de la Luna de 1979, que exhorta a los países a tratar el cuerpo celeste como terreno neutral, el Nuevo Orden señala que la administración Trump no tiene motivos para sentirse comprometida con este acuerdo.

“Los estadounidenses deberían tener derecho a participar en la exploración comercial, la recuperación y el uso de recursos en el espacio cósmico, de conformidad con la ley aplicable”, indica la disposición. “El espacio es un dominio legal y físicamente único de la actividad humana, y los Estados Unidos no lo ven como un bien común global”.

El beneficio económico de la extracción de estos recursos se limitaría, en el mejor de los casos, a la exploración lunar, ya que el elevado coste de transportar materiales de regreso a la Tierra desbarata cualquier estrategia especulativa, explicó el periodista de Gizmodo Tom McKay: “Debemos tener en cuenta que todavía no se ha evidenciado que la Luna posea recursos que valga la pena extraer en un futuro previsible. Según el sitio web sobre astronomía Space.com, en la Luna existen grandes cantidades de Helio-3 —de posible uso en reactores de fusión—, aunque dicha cuantía aún no ha sido computada. También hay agua, que sería inútil traer de vuelta a la Tierra, pero de mucho valor para establecer una colonia humana a largo plazo”.

Common Dreams publicó en titulares: “Donald Trump hace del espacio un foco de su política exterior, firmando a finales de 2019 una orden que establece la constitución de una fuerza espacial como otra rama más del ejército norteamericano”. La noticia suscitó el rechazo de China, cuyo gobierno calificó esta decisión unilateral como un paso firme por parte de Trump en la carrera de militarización del espacio exterior.

Por su parte, la agencia espacial rusa Roskosmos denunció el trasfondo del dictamen, el cual quebranta el derecho internacional y las obligaciones del Tratado sobre el espacio ultraterrestre, calificándolo como un pretexto para futuras tentativas estadounidenses de expoliación de otros planetas.

“Los intentos de expropiar el espacio y los planes agresivos para apoderarse de los territorios de otros planetas difícilmente ponen a los países en un buen camino para afianzar una cooperación fructífera”, advirtió el subdirector de Roskosmos, Sergey Savelyev.

Texto: Eoin Higgins | Common Dreams.

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