miércoles, 13 de noviembre de 2019

Sídney, viviendo de cara al mar.

Vista general de la bahía de Sídney, también llamada Port Jackson. Fotografía de archivo.

Fundada en 1788, Sídney es una capital plural, llena de vida, sol y agua, que está unida en una estrecha relación al Océano Pacífico, y donde convergen playa y montaña, ciudad y desierto. Con una superficie de 12.368 km² y una población de casi cinco millones de habitantes, su nivel medio de vida es alto. La mayor parte de los habitantes descienden de británicos e irlandeses, aunque también hay residentes de origen asiático, griego e italiano. Sídney es un importante centro industrial y emplea a un tercio del sector financiero de Australia.

Un punto de partida recomendable a la hora de iniciar una visita es el barrio The Rocks, a la sombra del puente de la bahía, y origen de la ciudad donde vivieron los primeros pobladores. En la actualidad poco queda del sórdido ambiente que envolvía esa zona: las posadas, los viejos almacenes y los burdeles se convirtieron en pubs, restaurantes y tiendas de souvenirs para turistas. The Hero of Waterloo es el pub más antiguo de la ciudad. El barrio bohemio de King Cross, donde se dan cita multitud de artistas, es una especie de Soho neoyorquino donde el viajero puede encontrar la mejor música jazz y funk en improvisadas actuaciones callejeras. Desde siempre, King Cross le ha dado un aire de libertad a Sídney.

El centro comercial está situado alrededor de Circular Quay, perfecto mirador que cruza parte del puerto y desde el cual se puede disfrutar de la vista de impresionantes construcciones de arquitectura moderna. Las zonas residenciales ocupan las colinas que hay más allá de Blue Mountains. En Darling Harbour está The Sea Life, uno de los acuarios más grandes del mundo. Cerca de él se alza el museo interactivo Power House. Los rascacielos llenan el centro de la metrópoli; entre ellos destaca la Sídney Tower, desde donde se divisa el kilométrico puerto, con cientos de embarcaciones de recreo.

El día después de Navidad, conocido como el Boxing Day —cuando el verano austral está empezando—, la bahía se llena de mástiles que esperan el disparo de salida a la clásica regata Sídney-Hobart, en Tasmania. Desde la cumbre de North Head la panorámica es asombrosa. Sídney cuenta además con el atractivo que le confieren las treinta y cuatro playas que posee, auténticos paraísos naturales para el surfista. Entre ellas destacan: Bondi, Avalon, Palm Beach, Coogee, Curl Curl y Collaroy. Su clima templado, durante el verano (de diciembre a marzo), se sitúa entre los 25 y los 30 grados, y en invierno casi nunca desciende por debajo de los 10.

La ciudad ofrece también interesantes propuestas culturales. Cuenta con varios museos, entre los que sobresalen la Art Gallery of New South Wales, el Australian Museum, la galería Japingka Aboriginal Art, el Museo Geológico y Minero y el Museo de Ciencias y Artes Aplicadas. Otros centros significativos son la Biblioteca Estatal de Nueva Gales del Sur, con una colección de cerca de dos millones de volúmenes, y el mítico Teatro de la Ópera, situado en un punto destacado de Port Jackson. La ciudad tiene además dos catedrales: una anglicana, dedicada a San Andrés, y otra de culto católico, consagrada a Santa María.

Texto: Alex J. Santos.

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