Sofía, la ciudad que crece y no envejece.

Vista general de la Catedral ortodoxa de Alexander Nevski, construida entre 1892 y 1912. Fotografía de archivo.

Sofía proviene del griego Σoφíα y significa sabiduría: en su sonoridad expresa cariño y ternura. Con una población que se acerca a los dos millones de habitantes, es la capital y la ciudad más grande de la pequeña Bulgaria y la tercera capital europea más antigua. Situada al oeste del país, está rodeada por el paraíso natural de Vitosha al sur y la península de los Balcanes al norte.

Sofía es el centro de la economía búlgara, una economía en transición donde los sectores más dinámicos son la metalurgia, la industria textil, la energética y la alimentaria. La construcción, el comercio y el transporte son otros sectores importantes. Sofía es una ciudad cuya mano de obra barata atrae a multinacionales de todo el mundo.

A pesar de la maltrecha economía y un alto índice de paro, a los sardicenses les gusta disfrutar su tiempo de ocio. La mayoría de pubs se sitúan en el Bulevar Vitosha. Los bares y cafés se mantienen abiertos hasta la medianoche. La entrada a los clubes nocturnos es barata: no más de dos euros.

Por otro lado, los productos locales como tejidos, madera, cerámica y cuero están a un precio muy asequible, aunque en ocasiones es difícil encontrarlos. Además del Bulevar Vitosha, los espacios de compras más importantes se concentran en las calles Graf Ignatiev y Georgi Rakovski. El monumental TZUM, es un centro comercial de lujo y excelencia, con boutiques y cafeterías en sus tres plantas.

Sofía tiene un gran número de monumentos como el Teatro Nacional Iván Vazov, el Palacio de Justicia (ubicado el Serdika) y las iglesias de San Jorge y Santa Sofía. Existen dieciséis universidades en la ciudad, siendo la más importante la Universidad San Clemente de Ohrid de Sofía, fundada en octubre de 1888. También podemos encontrar varios museos, entre los que destacan el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Nacional de Historia, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, la Galería Nacional de Arte y el Museo de Arte Internacional. Pero sin duda, la principal atracción de Sofía es la impresionante Catedral ortodoxa de Alexander Nevski, construida entre 1892 y 1912, en memoria de los miles de soldados rusos que murieron luchando contra los turcos por la independencia de Bulgaria. Junto a la catedral hay puestos de suvenires, sobre todo iconos pitados a mano y pequeñas antigüedades de la época comunista.

A 120 kilómetros al sur de la ciudad, escondido en un valle de verdes montañas, está el más sagrado monasterio de Bulgaria, fundado en el siglo X por San Juan de Rila conocido como Iván Rilski. El Monasterio de Rila mantuvo la cultura y religión búlgara durante la ocupación otomana. Hoy es Patrimonio de la Humanidad.

Texto: Patricia Peláez.

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