martes, 29 de septiembre de 2020

Detroit, el esplendor de una ciudad chatarra.

Vista general de una calle desértica de Detroit. Fotografía: Erin Kirkland.

Detroit, en otro tiempo capital del motor del país de las barras y estrellas, firmó el 18 de julio de 2013 la bancarrota; con una deuda de 20 mil millones de dólares y 100.000 acreedores. Por entonces, con una población de 700.000 habitantes, el desempleo se situaba en el 18%, con un 50% de analfabetismo funcional, un 60% de niños viviendo en la pobreza y 225 kilómetros de edificios abandonados. Caminar por algunos de los barrios de la ciudad más grande del estado de Michigan generaba en el visitante la sensación de encontrarse en un pueblo fantasma.

En la actualidad, y a pesar de una progresiva recuperación, el panorama de Detroit sigue siendo igual de desolador que antes de la quiebra. A mediados de los años 90, el fotógrafo Kevin Bauman comenzó a retratar el abandono desde una perspectiva artística. Ha pasado un lustro y Bauman continúa asegurando que hoy “la ciudad, en su conjunto, sigue luchando con altas tasas de desempleo, de pobreza, de delincuencia, y con un significativo descenso poblacional.”

Detroit siempre fue una ciudad de comercio e industria. En 1896, Henry Ford construyó allí su primer coche; durante los primeros años del siglo XX muchas compañías surgieron en la zona con el propósito de conseguir éxito en aquella incipiente industria.

Otra contribución a la historia contemporánea por la que Detroit se recordará es el sello discográfico Tamla Motown: Berry Gordy Jr con un préstamo familiar de 800 dólares creó en 1959 la compañía que produjo el trabajo de artistas tan importantes para la música como Marvin Gaye, Stevie Wonder, Smokey Robinson, Michael Jackson, The Temptations o Diana Ross. Detroit ha sido la cuna de celebridades como la cantante de jazz Anita Baker, Aretha Franklin, el actor Robin Williams o el director Francis Ford Coppola.

Como curiosidad, es la única ciudad del mundo que tiene una oficina de correos flotante sobre el río Detroit; una de las primeras ciudades del país en ventas de cañas de pescar y la que más jugadores de bolos tiene registrados. Con un total de 73 pisos, el Detroit Marriott Renaissance Center es uno de los hoteles más altos de Estados Unidos. En lo que a espacios verdes se refiere, Detroit tiene el Belle Isle Park: un gran parque situado en una isla que además dispone de acuario, un conservatorio, el Dossin Great Lakes Museum y un amplio espacio de recreo para hacer barbacoas, andar en bicicleta o pasear.

A los amantes del turismo cultural la ciudad ofrece una gran fuente de museos y exposiciones. Entre toda la oferta destaca el Henry Ford Museum. Por otro lado, el Museum of African American History, que lleva el nombre del escritor afroamericano Charles H. Wright, que tuvo una enorme influencia en la formación de la cultura norteamericana actual. Destaca también el Detroit Institute of Arts, en cuya colección se incluyen valiosas muestras de escultura italiana, trabajos de Paul Cézanne, Caravaggio y Pieter Brueghel el Viejo.

Pero si lo que se quiere es escuchar buena música, Detroit dispone de instalaciones privilegiadas donde disfrutar de este arte. En el Art Center Music School se celebran recitales y conciertos, de los que también se puede ser testigo de honor acudiendo a ver a la Detroit Symphony Orchestra (DSO). Los aficionados a la ópera y la danza podrán acudir al Michigan Opera Theatre.

Texto: Patricia Peláez.

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