Makintach: la jueza detrás de D10S

La recusación de la jueza Julieta Makintach, por su participación en un polémico documental, ha provocado la anulación del juicio por la muerte de Diego Maradona. Este escándalo judicial paraliza el proceso y genera incertidumbre en la familia y en toda la sociedad argentina
30 de mayo de 2025
Un aficionado sostiene un cartel que dice “Justicia para D10S”. Fotografía: Luis Robayo.

La acción judicial que debía esclarecer las circunstancias del fallecimiento del astro argentino, el 25 de noviembre de 2020, quedó paralizada tras la recusación de la jueza Julieta Makintach. La magistrada fue apartada al revelarse su participación en la miniserie de no ficción “Justicia Divina”, centrada precisamente en este suceso. La producción, compuesta por seis capítulos de 30 minutos, expone detalles sensibles del expediente, y su presencia en ella comprometió de forma grave la imparcialidad del tribunal, desatando un aluvión de críticas tanto dentro como fuera del ámbito judicial.

La controversia estalló cuando se difundieron vídeos de Makintach en la sala de audiencias, su despacho, el ascensor y los pasillos del tribunal, en los que se la ve mirando a la cámara, riendo y respondiendo a indicaciones del camarógrafo, pese a estar prohibidos los registros ajenos a las cámaras oficiales. En uno de esos momentos, la jueza pregunta entre risas: «¿Qué más quieren que haga?» También se la observa nerviosa justo antes de comenzar el juicio, un proceso que desde su inicio, el pasado 11 de marzo, ha generado gran expectación en Argentina y en el mundo del fútbol en general.

Durante el enjuiciamiento, que acumulaba ya 21 sesiones formales ante el tribunal, se tomó declaración a 44 testigos en una diligencia que se extendió durante dos meses y medio. Cuatro médicos, dos enfermeros y un psicólogo, acusados de presunto “homicidio simple con dolo eventual”, esperaban una resolución sobre su posible responsabilidad en la muerte del ídolo.

En plena pandemia de COVID-19, Diego se estaba recuperando de una operación, reposando en una casa alquilada en las afueras de la capital porteña, cuando sufrió un paro cardiorrespiratorio que acabó con su vida. La pregunta que surgió entonces fue si su fallecimiento se podría haber evitado, y esa duda se transformó en una causa penal que ha mantenido la atención pública y mediática hasta hoy.

Sin embargo, la aparición pública y las grabaciones de la jueza Makintach provocaron la suspensión inmediata del litigio. El martes 27 de mayo fue recusada por las partes involucradas, lo que llevó a que los dos jueces restantes decidieran anular el proceso. Según explicó el magistrado Maximiliano Savarino, la exclusión y las circunstancias que la rodearon fueron suficientes para declarar nulo el juicio.

El abogado Fernando Burlando, representante legal de Dalma y Gianinna —hijas del matrimonio entre el Diez y Claudia Villafañe—, fue tajante al denunciar el trato que la justicia argentina ha dispensado al expediente. «Llevamos diez días evaluando qué pasa con la jueza y no qué pasó con los asesinos de Diego Maradona. Se trata de un juicio oral con una imputación por homicidio simple a todo ese equipo de salud que lo atendió. No es un hecho menor: ya hubo negligencias en la atención médica y ahora asistimos a un nuevo desprecio, esta vez judicial, hacia él y su familia», declaró Burlando ante medios locales.

El letrado calificó la situación como un escándalo sin precedentes, conocido mediáticamente como “La jueza de Dios”, y advirtió sobre la falta de autocrítica en el Poder Judicial argentino. «Lo ocurrido hace que el mundo hable de la Justicia argentina como el peor de los ejemplos», sentenció.

La nulidad del pleito implica que este deberá comenzar desde cero, con la asignación de nuevos magistrados y la reprogramación de las audiencias, lo que probablemente demorará la continuación de la causa hasta, al menos, el primer trimestre de 2026. Esta perspectiva se suma a la frustración de la familia de Maradona, que se ha mostrado reacia a detener el proceso y exige que continúe cuanto antes. Claudia Villafañe, exesposa de Diego, expresó su indignación ante la posibilidad de la suspensión, especialmente por el impacto emocional que esta situación genera en sus hijas, quienes han sufrido una revictimización constante a lo largo del procedimiento.

En este escenario, la familia buscará que, al menos, se validen las declaraciones ya prestadas por las hijas de Maradona y su ex pareja, Verónica Ojeda. No obstante, la incógnita sobre si el equipo médico fue responsable o no de la muerte de la gloria del balompié argentino permanecerá aún sin resolverse.

El caso Maradona no sólo pone en tela de juicio la responsabilidad en el ejercicio de la medicina en torno a una de las figuras más emblemáticas del deporte mundial, sino que también abre un debate profundo sobre la ética judicial, la transparencia y la confianza en las instituciones encargadas de garantizar la correcta aplicación de la justicia. En medio de este entramado, el mundo del fútbol y la sociedad argentina permanecen atentos, a la espera de que la verdad salga a la luz y se haga justicia en honor a D10S.

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