Érase una vez en el lejano y salvaje oeste.

En la imagen, dos genios de la cinematografía italiana, Federico Fellini y Sergio Leone. Fotografía de archivo.

Ahora, que se acerca el treinta aniversario de la muerte de Sergio Leone, podría ser interesante revisar el documental “Sergio Leone: Cinema, Cinema”; crónica que destaca la importancia capital del realizador romano en el cine de mediados del siglo XX y que refleja todos los puntos desde los que se puede conocer su figura, la personal y la profesional.

A través de múltiples testimonios —desde su guionista habitual Sergio Donati, hasta personas que trabajaron en el atrezo de sus películas, pasando por declaraciones de actores como Conrado San Martín o la propia viuda del director— se reconstruye el eje que articula su producción, donde destaca la memorable “trilogía del dólar”, es decir: “Por un puñado de dólares” (1964), “La muerte tenía un precio” (1965) y “El bueno, el feo y el malo” (1966). Este documental fue presentado con motivo del duodécimo aniversario del fallecimiento del cineasta, coincidiendo con una exposición de fotografía de Antonio Jesús García, que para la ocasión buscó los paisajes emblemáticos de Almería donde Leone rodó, y un concierto del músico Alessandro Alessandroni, amigo de Ennio Morricone, compositor de muchas de las melodías de los filmes del autor romano.

Sergio Leone, hijo de un respetado realizador de cine mudo y una ilustre cantante de ópera, llegó a ser el más reconocido ayudante de dirección de su país, participando en producciones norteamericanas rodadas en la capital itálica como “Quo Vadis?” de Mervyn LeRoy o “Ben-Hur” de William Wyler. Debutó como director con “El coloso de Rodas” (1961), uno de los últimos títulos notables del cine “péplum”, aunque su consagración llegaría con el western a la italiana y con el largometraje que ocupó los últimos años de su vida, “Érase una vez en América” (1984), en el que participaron actores de la categoría de Robert De Niro o James Woods, y que se considera por la crítica como una de las obras maestras del italiano. “Érase una vez en América” fluye con una deliberada lentitud, de forma intensa, rotunda e impecable.

Sus wésterns marcaron definitivamente la historia del género y siguen influyendo en las nuevas generaciones de cineastas. Se caracterizan por la violencia explícita y una perversa ironía, así como por sus áridas ambientaciones. Creador de una nueva fórmula, Sergio Leone diseñó personajes innovadores y dio la oportunidad a talentos como Clint Eastwood o Lee Van Cleef. Desde el punto de vista estructural, sus trabajos recogen influencias del wéstern clásico americano, pero también del estilo de genios como el japonés Akira Kurosawa, de quien en sus comienzos adaptó “Yojimbo”, que finalmente dio lugar a “Por un puñado de dólares”.

Ganador del premio David de Donatello en 1972 por “¡Agáchate, maldito!” y nominado en 1984 a los Globos de Oro y los BAFTA como mejor director por “Érase una vez en América”, falleció el 30 de abril de 1989 en su ciudad natal, a causa de un paro cardíaco. Por entonces, estaba preparando la película “Leningrado”. Sergio Leone tiene una calle dedicada con su nombre en la ciudad de Almería, España.

Texto: Alex J. Santos.

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