martes, 29 de septiembre de 2020

Gregory Peck, la leyenda de un hombre justo.

Retrato del actor norteamericano Gregory Peck. Fotografía de archivo.

Gregory Peck fue ante todo un actor sincero con el público, siempre preocupado por la buena elección de sus papeles.

Eldred Gregory Peck nació en California en 1916. Sus padres se divorciaron siendo niño; su infancia transcurrió en compañía de su abuela. Quiso cursar medicina, pero abandonó los estudios en la Universidad de Berkeley por el grupo de teatro de la facultad, trasladándose luego a Nueva York para matricularse en la escuela de teatro Neighborhood Playhouse.

A principios de los años 40 del siglo XX, inicia su trayectoria teatral en Broadway con obras como “The Morning Star” o “The Willow and I”. Su debut cinematográfico se produjo con “Días de gloria” (1944), una película dirigida por el francés Jacques Tourneur. Con su segundo filme logra alcanzar un estatus de estrella. Con el paso del tiempo, Gregory Peck se convertiría en un icono de la época dorada de Hollywood. Gracias a “Las llaves del reino” (1944) de John M. Stahl, consigue su primera nominación al Óscar. A partir de 1950 trabajó en largometrajes como “Vacaciones en Roma” (1953) y “Horizontes de grandeza” (1958), ambos de William Wyler. Sin embargo, sus mejores papeles le llegaron a partir de los años sesenta con “El cabo del miedo” o “Matar a un ruiseñor”, con la que consiguió en 1962 el Óscar al mejor actor por su magna interpretación del abogado Atticus Finch, que defiende a un hombre negro de la falsa acusación de violación en un pueblo del sur más profundo y racista de los Estados Unidos.

Durante cincuenta años de carrera trabajó bajo la dirección de grandes cineastas, desde Alfred Hitchcock hasta King Vidor, y compartió cartel con estrellas del celuloide como Audrey Hepburn, Robert Mitchum, David Niven, Anthony Quinn o James Stewart. Realizó toda clase de papeles, demostrando una gran versatilidad; pero se especializó en el clásico aventurero.

Entre sus mejores trabajos se encuentran algunos como: “La barrera invisible” (1947), “Cielo amarillo” (1948), “El mundo en sus manos” (1952), “La hora final” (1959), “Arabesco” (1966), “El oro de Mackenna” (1969), “Yo vigilo el camino” (1970) o “Los niños del Brasil” (1978). Además del personaje de Atticus Finch, una de sus más memorables interpretaciones fue la del capitán Ahab en “Moby Dick, la ballena blanca”, dirigida por John Huston en 1956.

A finales de los ochenta se retira de la industria cinematográfica para dedicarse a series para la televisión y a su labor filantrópica en diferentes asociaciones humanitarias. En 1967 fue distinguido con el Premio Humanitario Jean Hersholt.

El 12 de junio se cumplió el quince aniversario de su fallecimiento. Gregory Peck murió en 2003, a los 87 años, aquejado de una bronconeumonía: simplemente se durmió, tranquilo, entrando en un sueño eterno al lado de Veronique, su segunda esposa, mientras ella le estrechaba la mano.

Texto: Alex J. Santos.

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